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diciembre 30, 2008

Y que en el 2009 sigamos... sigamos... sigamos....

Queridos amigos!
aqui estoy para saludarles antes de que el 2008 nos diga chau...

No tengo forma de hablar de balances ya que hay veces en las que simplemente balancear es imposible...

Al final de este año, de manera personal concluyo: La vida es como es. Es buena y a veces dura. Pero sin embargo hasta hoy sigo pensando que VALE LA PENA CIENTO POR CIENTO, estar aqui, vivir lo bueno y lo menos bueno. Sigo pensando que vale la pena estar vivos y más cuando se tiene tanto que compartir y por qué vivir....

Pues en este fin de año, no quiero ahondar en ningún punto, nada más quiero desear que el 2009 traiga nuevas oportunidades para compartir, para unirnos, y claro, si vienen las crísis en cualquier sentido.... pues para darnos la mano mutuamente que no???

Heme aqui entonces para desear un estupendo año nuevo, pero antes, que en la medianoche del 31 se coman la uvas, se beban el champán, se vistan de amarillo, saquen maletas si quieren, quemen lo malo, den la bienvenida a lo bueno, pero sobre todo: QUE RECIBAN Y DEN TODOS LOS ABRAZOS QUE SEA POSIBLE... porque yo pienso que allí es donde está la fuerza que nos hará seguir... seguir... y seguir venga lo que venga.

Entonces... que empiecen los abrazos y un estupendo año 2009 para todas y para todos!

Siempre, Siempre,

Mary












































noviembre 28, 2008

Pequeños motivos...

Hace tiempo quería hacer este "HOMENAJE" a esos niños, sus hijas e hijos, a quienes considero "Niñas y Niños de mi vida" de alguna manera.

Quería desde el principio que esto fuera un regalo alegre, pero el tiempo se va pasando y de repente hasta las fotos que en su día les pedí se me están haciendo viejas con eso de que a ciertas edades 6 meses son definitivamente "toda una vida". Así, que sin esperar más, pero a cuenta del e-mail que les compartí en la mañana de este día, con la desgarradora grabación del 911 donde un niño pide auxilio "porque su mamá está peleando con un hombre", quiero dejar estas imágenes como un signo de esperanza, porque como siempre, yo me niego a pensar que no la hay.

Para mi, estos rostros son LA ESPERANZA que NOS OBLIGA a seguir creyendo y como apunta el título: MIS PEQUEÑOS MOTIVOS para seguir creyendo y para seguir caminando.

Dicen por allí que para que el mundo cambie hay que empezar por uno mismo, y eso es lo que precisamente quiere decir mi mensaje de hoy... el día a día es el que importa.

Hay niñas y niños sufriendo en el mundo: SÍ.

Pero también hay las niñas y los niños que son "los nuestros", los cercanos, los que dependen de nuestro sentido común... Más adelante tal vez podamos apuntarnos a una noble causa en pro de la niñez si es lo que queremos pero HOY amigas y amigos, estos que están aquí esperan algo de nosotros/as, tal vez acaso un buen ejemplo... un pequeño mundo en paz. Un día de juegos en lugar de un regalo para que no nos moleste, tiempo, no "calidad de tiempo" sino TIEMPO, mucho tiempo para ellas y ellos en el que podamos compartir y aprender mutuamente, caricias, abrazos y besos para aprender a ser personas que aman y lo expresan porque se sintieron amados y sus madres, padres, tíos, tías, abuelas, abuelos, etc., se lo dejaron saber.

Gracias por dejarme vivir la experiencia de ver crecer a sus GRANDES MOTIVOS para que la vida siga valiendo la pena.

Es mi deseo en esta tarde, que el mundo siga siendo pintado de colores, con paredes manchadas, juguetes regados, berrinches en el supermercado, sonrisas llenas de dulce, caritas sucias, ropa rasgada, voces que aprenden palabras, niñas que se enamoran del padre, niños que se quieren casar con la madre, sorbetes como premio, películas infantiles en el matiné del domingo (claro y los miércoles y cualquier otro día porque al final: ¡Ellas y ellos mandan!).

Dicen que hay lugares en el mundo donde "ya no nacen niños". Yo eso sencillamente no me lo puedo ni imaginar.   Por mí: ¡QUE NUNCA SE ACABEN LOS NIÑOS, QUE SIGAN LLEGANDO NIÑAS!! Qué el mundo siga siendo un lugar donde la risa y el llanto se combinan al son de un "me caigo y me levanto: si me vieron grito, si nadie vio sigo corriendo...".

Qué viva el privilegio de ser madre y el de ser padre.
Qué viva el privilegio de ser abuelas, abuelos, tías, tíos, en fin...

Por nuestros pequeños y grandes motivos.

Siempre,

La tía Mary

octubre 28, 2008

Nosotras y las otras...

¿Libres o Liberadas?
¿Todas somos iguales?
¿Amor, sexo, y relaciones o simplemente Sexo en la ciudad?"

Nosotras las otras…
Porque en el fondo quizá sea cierto,
todas somos únicas
pero hay una esencia,
tal vez heredada de nuestras ancestras
que nos hace ser muy cercanas a eso por
lo que nos dicen que "todas somos iguales”


Grandes, pequeñas, largas, redondas, suaves, fuertes, inteligentes, buenas, malas, pícaras, valientes, juguetonas, sonrientes, con poco juicio, con mucho genio, bravas, ingeniosas, atrevidas, emprendedoras, buenas amigas, muy juiciosas, con altos valores, de mente cuadrada, defensoras de su pensamiento, guerreras en el mundo, intuitivas, sentimentales, racionales, enigmáticas, dulces, frescas, chistosas, gritonas, coherentes, consecuentes, adorables, vanidosas, divas, hermosas, malvadas, vengativas, inconsecuentes, traidoras, a veces tristes, un poco miedosas, niñonas, altaneras, caprichosas, devotas, de vez en cuando incrédulas, muchas otras ingenuas, de un irreverente "open mind", princesas, brujas y por siempre-SIEMPRE: Reinas.


Podría seguir pero no es posible acabar con todos los calificativos posibles para definirnos a las mujeres cuando lo que se quiere decir es ¿cómo somos?, pero es que ¿sería posible en realidad definirnos en una sola palabra?.

Creo que no. Pero pensando sobre el tema  saco mi conslusión y digo: no se nos puede etiquetar con una palabra, ni con algunas, ni con muchas, pero sinceramente creo que así como dice el dicho: de música, poetas y locas, todas tenemos un poco...

El cliche dice que: “todas somos iguales” y la verdad es que no me voy a pelear con él.   Yo creo que primero cada persona es única e irrepetible, sin embargo, también acepto que es muy cierto que hay cosas como la cultura, las épocas, los contextos sociales, e incluso los acontecimientos que como "colectiva" nos toca enfrentar y que irremediablemente nos marcan y es de allí de donde sale esa fuerza y esas cosas por las que finalmente no me ofende oir decir que "todas nos parecemos". 

Personalmente no creo que exista "tipos de personas", mucho menos "tipos de mujeres", pero.... sí creo que, y ahora me refiero solo a las mujeres, todas las mujeres tenemos la capacidad de ser un poquito de  mucho y por ello, hoy que me he atrevido a escribir algunas etiquetas, lo hago con la intención de decir que para mí,  esos adjetivos corresponden todos a una sola mujer, a todas una a una aunque algunos rasgos sean más marcados en cada quien y salten a la vista con mayor facilidad como característica personal...

Aunque las personas en general somos –cada una- un enigma, por obviedad yo puedo hablar con propiedad del ser mujer. Y como tal puedo decir que nos reconozco versátiles en lo que a personalidad respecta y por ello a menudo se nos ensalza, se nos acusa e incluso se nos condena con mucha frecuencia y facilidad.

Seres de mucho instinto, sentimientos profundos, pensamiento claros, coraje y valor., capaces de la todo, lo más luminoso y lo más tenebroso a la vez... yo creo que de eso tenemos todas y por eso no me extraña cuando a veces escucho decir que  –algunas- "damos miedo", y me pregunto ¿será por eso que a lo largo de la historia se nos ha puesto tantos obstáculos para acceder a los sitios desde donde podríamos en verdad transformar el mundo?

La respuesta no la sé, pero sí sé que a veces hay justicia y las piezas de la vida se mueven y acomodan como lo han hecho en las últimas décadas hasta el punto donde nos ha sido devuelto el mayor de los poderes... ese que nos permite tomar al menos "la mayoría de nuestras decisiones". En consecuencia la sociedad ha ganado relaciones basadas en la admiración, el respeto y la igualdad que hacen más felices tanto a los hombres como a las mujeres. Aunque algunos sufren con la sola ídea, hay muchos que encuentran en ello la riqueza de un encuentro en horizontal donde las mujeres podemos igualmente dar que recibir así como compartir sueños que están a la misma altura que los sueños de nuestras parejas.

En fin… de lo que se trata es de mirar con atención que el mundo va cambiando per no hay que olvidar que eso se lo debemos a esas mujeres... "las otras" -sin dejar de reconocer también a algunos hombres- que supieron mirar más allá de lo establecido y abrieron las puertas del camino por donde actualmente muchas y muchos transitamos…

En una frase trillada podríamos decir que muchas de las bondades de nuestro actual mundo se las debemos a seres que "nacieron fuera de su tiempo" y tuvieron la visión de que algo "olía mal por allì" y lucharon por cambiar estructuras que parecían "normales" o peor aún "naturales" y que para nuestra suerte como una perfecta catarata siguen cayendo mientras dan paso a un nuevo deseo: QUE CUAL MURO DE BERLÍN HAYAN CAIDO PARA SIEMPRE, mismo que yo acompaño por uno personal: Que reconocernos valiosamente diferentes y de igualitario valor no nos siga separando a las mujeres y los hombres como ha sucedido ya con las consecuencias que conocemos.

Soy feminista y a mucho orgullo, sin embargo no soy de las peleadas con el género masculino, tampoco de las que piensa que los hombres son inferiores a una mujer. He amado a mi padre, a mis hermanos, a mis  amigos y a los demás miembros masculinos de mi familia. He admirado y definitivamente me he enamorado profundamente de algúnos hombres a lo largo de mi vida.

Para mi el feminismo no debe ser algo que nos coloca en extremos diferentes a los hombres y a las mujeres, sino algo que nos libera a unas y  a otros para devolvernos esos seres que en  equidad de condiciones  pueden amar y saberse amados por la sencilla razón de ser quienes son. Una de las bondades de la actualidad -en cuanto al asunto ese de la pareja- es que tanto los hombres como las mujeres podemos aspirar a ser "compañeras/os" en toda la extensión de esa palabra.

Como mujer, y como una muy orgullosa de serlo, reconozco las diferencias entres los seres como una de la riquezas de las que se vale la vida para que el acercarnos no sea un simple tocar y sentir sino toda una experiencia que aporta en un intercambio recíproco y así, cuando dos seres se miran a los ojos y reconocen "que el otro, o la otra es único...única" dicho a la manera de aquel a quien mi amiga Rina llama "San Borges" (para referirse a famoso escritor Don Jorge Luis Borges), entonces y sólo entonces es posible la plenitud del amor que proporciona el verdadero encuentro que de paso nos regala la oportunidad de tocar y dejar que nos toque su inigualable magia.

Pero... ¿qué pasa cuando nos toca esa magia? ¿Qué pasa cuando abrimos la puerta y es posible el amor entre dos?


Como yo lo veo, cuando el amor une a dos seres, para el caso de este tena, a un hombre y una mujer es cuando la guerra termina, o al menos según mis fantasías más acariciadas, cuando debería terminar.

Pero… qué difícil, por Dios, qué difícil es la intimidad. Es más facil irse a la cama con un desconocido que abrir las puertas al amor y mostrar el alma, porque la magia es maravillosa pero mostrarnos vulnerables y sin reservas no es fácil y tampoco es gratis, con el agravante de que la factura algunas veces se paga a plazos y con dolor... por eso cuesta, por eso a pesar de saber que "Love is Good" frecuentemente luchamos con coraje antes de rendirnos ante el hechizo que revoluciona las vidas, los pensamientos, los sentimientos, los poros, los sentidos, el alma y el camino ¡es verdad! pero ¿es acaso eso un problema o una ganancia? ¿Hay en el mundo alguna otra energía que nos haga sentir más vivos y vivas que estar enamorados y habernos concedido el permiso para estarlo?

Esta semana me he visto de un sólo tirón, sin anuncios y prácticamente sin tomar aliento la primera temporada de la serie "Sex and the City", antes había visto la película, y ahora estoy pegada a la serie a la más burda manera de un novelón rosa por el cual uno sale corriendo del trabajo y se olvida hasta de comer por verlo...jeje.

Como supongo que le pasa a la mayoría de personas que gustan de esta serie, a mi manera también saco mis conclusiones acerca de los personajes y las situaciones y así a pesar de que verla se trataba simplemente de ponerme cómoda, vestir la pijama, agarrar mi tacita de café (con la cafetera llena a la par ¡por supuesto!) y mirar la TV para pasar el rato entes de irme a la cama... heme aquí, con mis reflexiones sobre la serie en cuestión, que dicho sea de paso me parece si tuviera que definirla en una sola palabra: honesta.

He iniciado este escrito con una alegoría a la mujer y poniendo sobre el tapete el hecho de que aunque me lluevan las piedras, yo creo que "un poco de eso somos todas" o mejor dicho, así somos independientemente de que dejemos salir o no alguna de esas características porque nuestra educación, cultura, experiencia o cualquier otra cosa nos impida hacerlo. Entonces... la serie S&TC (Sexo en Nueva York) se me antoja muy parecida a esa alegoría... cada mujer -para mi- representa a una sola en distintas facetas, repito, no importa si alguna jamás llega a ser explorada ya que personalmente creo que entre abrirse o reprimirse ante una u otra de esas facetas hay simplemente un asunto de opciones que dependen no siempre de las decisiones personales sino a menudo de factores externos como los eternos tabús, la educación, la religión, la cultura,  o bien rasgos de personalidad que nos hace ser más callada, más gritona o más tímida en fin...

Lo cierto, es que en esencia, exploramos el mundo y encontramos mujeres con las que podemos ser diferentes en nuestra manera de pensar, vivir y actuar pero absolutamente parecidas en nuestra forma de sentir y de vivir tanto el amor como el desamor... allí todas somos una – y aunque tal vez voy a escucharme  sexista- creo que allí es cuando podemos ser amigas, cómplices, apoyo y la razón por la que algunas veces sólo las mujeres podemos entendernos entre mujeres…

Y en vista de ello al fin de la primera temporada puedo comentar que:

Primero la serie se me antoja como un fiel homenaje a la amistad entre amigas y con mucha sinceridad refleja ese hermoso (y a veces tortuoso jeje) camino de la amistad entre las mujeres. El grupo de amigas es prácticamente igual a casi cualquier otro en “el mundo mundial”. Chicas con marcadas diferencias se acercan y construyen lazos de esos que hacen que de vez en cuando un grupo de mujeres se autoproclamen “amigas por siempre”. Sus diferencias las acercan (al principio tal vez sea simple morbo jeje) pero sus coincidencias las vuelven hermanas y en el camino de todo ello transcurre la historia de cada quien con sus subidas y bajadas, sus logros y caídas, amores y desamores y cada una con sus mejores cualidades y sus peores defectos al descubierto, tal y como lo permite solamente la cercanía y la intimidad entre los seres.

Segundo: Opino que tener sexo no es lo mismo que "compartir nuestra intimidad".

Sobre las protagonistas:
Carrie, es la mujer idealista (no hay ninguna persona que ame escribir que no lo sea), es práctica y abierta de pensamiento, o al menos así pretende serlo y en esta temporada, trabaja para sobrevivir y satisfacer sus propios caprichos y además vaya suerte: tiene el trabajo que le gusta. No el dinero que le gustaría pero sí la suficiente claridad para saber que está en camino hacia donde ella quiere llegar. No importa si se le topa la tarjeta pero su "adicción" a la ropa y especialmente los zapatos caros es satisfecha acosta de casi lo que sea...

El amor la asaltó en el primer capítulo y vive una relación de amor enmarcada en un claro intento por amar sin soltar... Mr. Big "está feliz orgulloso de haberse conocido" y aunque el amor se le atravesó en medio de una calle, con minifalda, bolso caro y una evidente dotación de condones que dejaba claro que esa chica -por lo menos se protege- ;-), ama su independencia y tiene miedo, claro que tiene miedo, porque por lo visto 3 divorcios son suficientes para "casi" cualquier persona. Como ya vi la película, he de decir que tan sólo estoy conociendo el camino recorrido para llegar allí, sé que pasarán 10 años antes de que Carrie y Mr. Big decidan entregar la artillería entera al otro y bajen la guardia lo suficiente como para tomar una decisión que cambie su manera de vivir ese amor entre ellos dos para... ¿siempre?

"Me gusta tener mi dinero en donde lo pueda ver -colgando en mi armario-" . Carrie.

Samantha, es la mujer entrada en la cuarentena pero se niega a entrar en el esteriotipo de mujer madura que van poco a poco como “clausurando” las –o algún tipo de- experiencias sexuales. Ella por el contrario ama el sexo y lo vive plenamente cual adolescente en plena efervescencia hormonal. Su promiscuidad en términos esteriotipados sólo puede compararse con algún macho de esos que retozan sin ton ni son a la luz del sol, de la luna y de las estrellas. Eso la hace seguir sintiéndose parte del "rodeo de la vida" y por eso con la misma determinación con que Charlotte busca “esposo” ella intenta tener todo el sexo que le sea posible sin la menor intención de que ni la frecuencia ni su manera de disfrutarlo disminuya ni por la edad, ni por ninguna otra razón viviéndolo además sin prácticamente ningún límite establecido. Escandalosa a ojos de la sociedad, liberada (porque eso somos luego del movimiento de emancipación femenina… no somos libres, hemos sido liberadas), y con mucha claridad de sus opciones y prioridades al menos hasta el momento. Ella va por la vida intentando vivir el verdadero Carpe Diem: “Aquí y Ahora” sin meterse a los vericuetos de una relación estable pero sin embargo… hasta ella, llegado el momento se da el chance al menos de intentarla y se sube al tren donde lo que se pretende es la continuidad y la estabilidad junto a otro... "Nunca pude hacerme amiga de un hombre. ¿Para qué? Las mujeres son para la amistad. Los hombres para tener sexo". Samantha


Charlotte, es la "políticamente correcta”, la que no quiebra un plato -al menos a la vista- ;-), pero que sin embargo se permite hacer bromas obscenas entre sus amigas... claro, no sin dejar de ponerse roja y de pensar que tal vez no debería decir eso que está diciendo… Representa la ardua, intensa e incansable búsqueda del amor y "la etapa" esa donde la mayoría de mujeres (al menos las que yo conozco y entre las que puedo contarme a mi misma) hemos soñado con encontrar al “Príncipe Encantado” y casarnos con él en una boda de ensueño y "vivir felices para siempre..." Claro, eso hasta que caemos en eso que en psicología es llamado "principio de realidad" y esa realidad se impone a veces con la fuerza de un tornado y muchas otras con la cara de un príncipe que se convirtió en sapo… jeje.

Pues bien, ella, Charlotte quiere casarse. Esa es la mayor meta de su vida. Muchas de sus energías están enfocadas a ello y dado que el asunto no es cuestión de correr riesgos, su "intercambio de fluidos" con un muchacho y otro está justificada porque ella siempre está más o menos enamorada... como muchas de nosotras a quienes ese hecho nos ha diferenciado (o al menos eso hemos pretendido) de aquellas mujeres que -como Samantha- se acuestan con uno y otro en la simple búsqueda del placer y sin ningún tipo de remordimientos. jajaja. "He tenido citas con hombres desde los 15 años. Estoy cansada. ¡¿Dónde está?!" Charlotte.

Y por último,

Miranda. Inteligente, exitosa y autosuficiente. Mejor amiga de Carrie. Sarcástica hasta a la hora de enamorarse... Como la mayoría de mujeres con un montón de complejos y las pistolas desenfundadas "por supuesto". En pie de lucha para escalar peldaños en su profesión (batiéndose casi a tiros en un mundo que normalente fur reservado para hombres) y en el carril de alta velocidad en cuanto a novios respecta. Va probando y probando, logra sus metas profesionales y personales como "tener su propio apartamento" pero sin embargo se siente sola... como todas y todos... algún día, alguna vez. "¿Cuándo todos los hombres se unieron y decidieron que sólo saldrán con mujeres altas como jirafas y con grandes tetas?" Miranda.


Así lo que alcanzo a vislumbrar desde la primera temporada… como ya vi la película podría decirse que me conozco el final, sin embargo el camino es interesante y desde aquí concluyo:

- Visto tal y como se presenta en la serie, se puede vivir el sexo y las relaciones de forma totalmente itinerante y casi sin consecuencias salvo algunas cuando el amor llega asomar la nariz cual sol en un día encapotado. Pero en la vida real puede que sea de varias maneras un poco menos fácil y con secuelas de largo plazo.

- El asunto del sexo sin amor es posible tanto en la ficción como en la realidad, pero el sexo con amor es mejor. Punto.

- Pareciera que en la actualidad, en NY., como muchos otros sitios del mundo la moda es vivir solos/as y tener sexo, no asumir compromisos más que consigo mismo/a y tener sexo, conocer gente nueva y tener sexo, reencontrarse con el pasado y tener sexo, vivir todo lo que nos sea posible y tener sexo — también — todo el que sea posible…

Sin embargo como el amor no es de los que andan pidiendo permiso, tarde o temprano se abre paso y con o sin sexo como preludio a la manera más cursi podríamos decir que nos sube en una nube, nos pone a reír sin razón, nos hace distinguir a “alguien” en medio de muchos y hace que sintamos que si se acerca nos gira el corazón. Una alegría inexplicable nos invade con su sola presencia y cuando las miradas se encuentran el mundo es perfecto. Nos vuelve dos que no añoran volver a ser uno…

Y así, al igual que en muchos otros aspectos un día sabemos donde estamos y hacia dónde vamos, en cuanto a la pareja también un día sabemos que tenemos a nuestro lado a alguien con quien estaríamos dispuestos/as a gastar el resto de la vida juntos. Para entonces si bien el sexo sigue siendo delicioso ya no es ni lo único ni lo más importante. Aquí sucede “el toque mágico de un hada” y nuestros sentidos despiertan y empezamos a percibir todo aquello que los demás no miran, y lo que percibimos nos encanta y encantados bailamos al son de una música que sólo pueden escuchar nuestros oídos... y la intimidad se cuela, y nos enamoramos y allí descubrimos que el sexo cuando amamos es otra cosa. No sólo un estupendo orgasmo, no sólo unos brazos y unas piernas con quienes enredarnos, no sólo unos labios que se besan, ni una lengua que se ejercita como quien sube una montaña y la recorre de palmo a palmo, no es sólo una pélvis que se contrae, o una conjugación de sudores y olores como tampoco es tan sólo unas manos que buscan y encuentran... el sexo en aura de intimidad es una danza, un concierto, una entrega, un verdadero encuentro, una conjugación perfecta, una expresión de todo aquello que no sabe decir nuestra voz...

Fuera de esos sitios donde los motivos culturales aún permiten que las mujeres sean lapidadas como "castigo por sus conductas", creo que en general, la mayoría de mujeres de mi generación (y otras de generaciones cercanas ya sea hacia arriba o hacia abajo) hemos abierto la mente y nos concedemos permisos para vivir muchas cosas que en otros tiempos habrían sido motivo suficiente para quemarnos vivas. Como amigas aprendemos a serlo casi al paso que crecemos, como si bastase con ser mujer para saber como ser en determinado momento. Yo a veces hasta pienso que ese es el legado de nuestras ancestras que también fueron mujeres – amigas – amantes.


Como pareja la cosa es un poco más compleja, sobre todo porque nos cuesta cambiar patrones establecidos a través de los siglos y aunque a las mujeres nos sigue gustando ese juego 'del príncipe que rescata a la princesa', en la vida real y cotidiana pedimos igualdad de derechos, deberes, condiciones y respeto. Queremos el rol de compañeras y por amante a uno que también sepa ser un compañero. Buscamos ser aceptadas y amadas tal y como somos y a cambio estamos dispuestas a entregarlo todo incluso el alma y el corazón. De vez en cuando sin ninguna duda estaremos dispuestas a dosificar casi cualquier situación o comportamiento “en nombre del amor” (pero ojo he dicho "casi" y no he dicho "cambiar"), aunque eso no signifique acabar con la esencia... porque a pesar de todo, en el fondo siempre seguiremos siendo las mismas, diferentes y únicas pero parecidas en la esencia y tal vez hasta de alguna manera "todas iguales":

Grandes, pequeñas, largas, redondas, suaves, fuertes, inteligentes, buenas, malas, pícaras, valientes, juguetonas, sonrientes, con poco juicio, con mucho genio, bravas, ingeniosas, atrevidas, emprendedoras, buenas amigas, muy juiciosas, con altos valores, de mente cuadrada, defensoras de su pensamiento, guerreras en el mundo, intuitivas, sentimentales, racionales, enigmáticas, dulces, frescas, chistosas, gritonas, coherentes, consecuentes, adorables, vanidosas, divas, hermosas, malvadas, vengativas, inconsecuentes, de vez en cuando traidoras, a veces tristes, un poco miedosas, niñonas, altaneras, caprichosas, devotas, de vez en cuando incrédulas, muchas otras ingenuas, de un irreverente "open mind", princesas, brujas y por siempre-SIEMPRE: Reinas.

Como las protagonistas de la serie… como las mujeres de mi familia, como mis amigas a lo largo de la vida, las que estuvieron ayer, las que dejaron de estar, las que hoy son parte de fundamental de mi vida y las que vendrán más adelante para suerte de mi existencia.

Con un agradecimiento especial a esas mujeres de la historia y del presente que lucharon y siguen en la lucha por la igualdad de derechos y oportunidades entre los sexos…


Concluyo con un poema de Gioconda Belly, la escritora nicaragüense que tan bien ha sabido expresar lo que esperamos las "mujeres mujeres" respecto al hombre que se anime a dejarse amar y amarnos sin reservas...

I
El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en mí,
la golondrina transparente de la ternura.
II
El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado con el mismo amor
con que yo estaré al lado suyo.
III
El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.
IV
El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa ni temerá la abundancia de mi pelo,
respetará la tristeza,
el silencio y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegríades del fondo de mi cuerpo.
V
El hombre que me ame podrá encontrar en mí
la hamaca donde descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones,
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.
VI
El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día con la mirada puesta en el futuro.
VII
Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones y dar la vida si es necesario.
VIII
El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera rodilla en tierra
me amará mientras los dos disparamos juntos contra el enemigo.
IX
El amor de mi hombre no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento
en una plaza llena de multitudes.
Podrá gritar -te quiero-o
hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.
X
El amor de mi hombre no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo, será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.
XI
El amor de mi hombre
no querrá rotularme y etiquetarme,
me dará aire, espacio,alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día el comienzo de una nueva victoria.

septiembre 25, 2008

Deja que la vida te despeine

Buscando un lirbo que lleva por nombre "La vida te Despeina", encontré el siguiente escrito y me ha gustado tanto que quiero compartirlo con ustedes...
He hecho trabajo de edición y me tomé la libertad de agregar algunas cosas,
al final ha quedado de la siguiente manera.
Un abrazo fraterno,
Mari-Of

Vivir despeina!... ¡qué frase tan cierta!
Todos deberíamos atender Esta frase con intensidad, sin poses,
disfrutando cada momento. Cada experiencia, cada afecto.
Sin duda, seríamos más felices.

Hoy he aprendido que hay que dejar
que la vida te despeine (...)

Carta a una hija que todavía no nace (...)


"Instrucciones Para ser mujer en el siglo XXI",

"Sofía, el mundo esta loco. Definitivamente loco.
Lo Rico, engorda. Lo lindo sale caro.
El Sol que ilumina TU rostro, arruga.
Y lo realmente bueno de esta vida, despeina.
¿Reírte a carcajadas? Despeina.
Viajar, volar, correr, meterte en el mar,
quitarte la ropa, despeina.
Bailar hasta que dudes si fue buena idea
ponerte tacones altos esa noche,
te deja el pelo irreconocible.

La primera vez que nos veamos
yo voy a estar con una bata de hospital y el pelo revuelto.
Sin embargo, no tengas dudas,
va a ser el momento más feliz de mi vida.
Parece una ley de vida:
Siempre va a estar más despeinada
la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa,
que la que elija no subirse.
Puede ser, Sofia (...), que te veas tentada
a ser una mujer impecable,
peinada y planchadita por dentro y por fuera.
El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia...
Péinate, ponte ésto, sécate el cabello, cómprate, corre,
adelgaza, come sano, adopta un perrito,
y así tratando de ir siguiendo las instrucciones al pie de la letra
un día nos miramos al espejo, y nos preguntamos
¿es ésto reamente lo que quiero?
Con un poco de suerte ese día nos damos cuenta
que para lucir bellas, nos tenemos que sentir bellas,
¡la persona más bella que podamos ser!
Para eso, hija mía,
Las Mujeres del siglo XXI tenemos algunos trucos:
No escondemos las arrugas y no resaltamos los lunares.
Ya no dejamos que subestimen lo que pensamos,
pero eso sí, tampoco dejamos de subestimar
el poder de un buen escote...

Inventamos una palabra: metrosexual.
Para que sean ahora ellos los que vivan paranoícos
con las cremitas, el pelito y los masajitos,
mientras nosotras nos reunimos con nuestras amigas.

A fin de mes ya no nos ponemos histéricas,
cobramos la plata para mantenernos
y nos premiarnos con algún hermoso par de zapatos...
Imagínate hija mía con un traje de Oscar de la Renta,
o con un buen atuendo de trotar en la cola del supermercado,
o durmiendo con una camisa del hombre de TU vida...

Lo único que importa es que al mirarte,
veas a la mujer más bella que puedas ser,
no sólo por fuera sino desde adentro: valorándote, amando,
orando, apoyando, siendo amiga, realizándote
no importa lo que elijas ser y hacer,
lo importante es que aprendas a tomar
tus propias decisiones y debes buscar tu felicidad…
Aquí va mi recomendación entonces:

"Baila, enamórate, relájate, viaja, salta,
acuéstate tarde, levántate temprano,
arreglate como más te guste, ponte cómoda, trabaja,
no dependas nunca de nadie,
pero sobre todo,
deja que la vida te despeine.

Lo peor que puede pasarte es que,
sonriendo frente al espejo,
te tengas que volver a peinar!".
Porque el mundo es Hermoso...
Definitivamente Hermoso¡
Ah sí, la última recomendación es:
haz el amor todas las veces que sea posible,
así descubrirás una de las más placenteras maneras
para que al compaz de tu pelo totalmente despeinado
se dibuje en tu rostro la mejor de las sonrisas
que podrás tener en la vida...


Publicado originalmente por "Las mujeres que soy"en Nov. 1, 2007

septiembre 18, 2008

Kathleen...

Hoy hace 35 años una cigüeña aterrizó en una ciudad de Costa "Ruica" y traía en su llegada al mundo nada menos que a la Kath, nuestra amiga la tica. Para mi la del corazón más internacional, que siguiendo el llamado de la vida ha vivido en México, España, El Salvador, Honduras y Bolivia, en los últimos tal vez... 15 años. La más directa para decirme cualquier cosa, con la que nunca me puedo parar de reir cuando estamos juntas y una que con su sola presencia me impulsa a perseguir mis sueños al grado de que luego de una plática en un café "Perú fue posible".

Nos conocimos en el año 2003 cuando se vino a vivir con Miguel Ángel en sus inicios como "compañeros de ruta y de vida". Entre nosotras el amor fue a primera vista..., bueno, también es amor ¿no? jaja vaya pues, "amistad a primera vista" que ya me dijo el primero que M.A. se va a poner celoso...  Como lo veo ahora, nuestra amistad fue un regalo para ambas en un momento cuando las dos necesitabamos encontrar un corazón que supiera entendernos sin tantas palabras. Kath es una de esas personas con las que conectamos casi de inmediato al grado que con la primera taza de café que nos tomamos juntas nos contamos la vida, compartimos los sueños y nos permitimos el don de mostrarnos el alma mutuamente, aún sabiendo que al hacerlo, como dice Bucay "nos dabamos las herramientas y las llaves para hacernos daño, pero teniendo la certeza de que ninguna lo iba a hacer"

No sé qué nos pasó con la Kath, pero tal vez es cierto eso que dicen que "los amigos no se conocen sino se reconocen".

Y hoy, cuando mi corazón se viste de fiesta para festejar desde aqui que finalmente "ella también tiene la misma edad que yo!!!" ;-) , aprovecho para enviarle mi más cálido abrazo y mi deseo para que siga teniendo una vida llena de motivos para celebrar.

No sé por qué, tal vez sea la lluvia que hoy nos recuerda que el invierno aún no se ha ido, pero pensar en el cumpleaños de Kath y recordar otros años celebrando me puso nostálgica y en un intento por evocar encontré uno de los e-mails que ella nos compartió en el año 2005 cuando la vida nos regalaba la oportunidad de converger todos en el mismo punto geográfico y ser amigos de esos que se encuentran a menudo y comparten la cotidianeidad como si de una fiesta interminable se tratase...

Pero como dice la canción, desde aquellos días hasta hoy, ya llovió. Ahora hasta ya tenemos un sobrino llamado Antonio y yo tengo la "profecía" de Kath de que "pronto voy a encontrar al hombre de mi vida y voy a tener un hijo" jaja. Respecto a eso no voy a decir nada, lo que sí sé es que hoy, pensando en ella, queriendo celebrar en la distancia con la esperanza de que el día menos pensado la vida nos regale nuevas oportunidades para encontrarnos, quiero re-compartirles el siguiente poema que muy a la manera de Kath habla sobre el encuentro profundo entre las personas, sobre eso de lo qué se trata este asunto de ser amigos... A la vez, comparto una canción cuya letra también la Kath nos envió un día... originalmente la canta Silvio Rodríguez pero a mi me gusta más esta versión...

Con todo el amor que cabe en mi corazón, que tengás un estupendo cumpleaños Kath y que Dios, ese que te dio la vida, que te acompaña y nos dio el regalo de conocerte te bendiga, te guarde y en todo momento te de su paz. Felicidades extensivas a tu madre que hace 35 años hacía trabajo de parto, que te cuidó y te ayudó a convertirte en la mujer que ahora sos...
Kath, tu amistad me sabe a frijoles con sabor a cielo, a café del bueno, a tardes de encuentro al filo de las 5, a viajes largos tan sólo para vernos, a carcajadas y llanto, a picardía compartida, a amigos nuevos, a una nueva y más grande familia, a pláticas de cosas muy serias, a decisiones trascendentales, a peleas por cosas tontas, a un perdón que no es necesario pedir. Nuestro encuentro en la vida me volvió una mejor persona y por eso tu amistad me sabe a todas esas cosas que pasan sólo "Si Dios así lo quiere".

Tu amor llena mi corazón y sé que seremos amigas por siempre.

Feliz Cumpleaños querida Kath.



EL ÁRBOL DE LOS AMIGOS
Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papa y nuestra amiga mama nos muestra lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros. Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.
Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.

Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.

Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.

El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja mas felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre...Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de si y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevaran mucho, pero no habrá de los que no nos dejaran nada. Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.

JORGE LUIS BORGES



septiembre 11, 2008

Gracias por los detalles...

Que siguen marcando la diferencia.... por mi parte que sigan llegando los años, si después de todo como dicen por alli, esos son los que tenemos, los que nos quedan... los otros simplemente, ya pasaron...

Salud por todo el tiempo que nos queda para compartir !!!


agosto 25, 2008

40 días y 40 noches...

En memoria de "ESE QUE ME DIÓ LA VIDA..."




Cuánto vive el hombre, por fin?
Vive mil días o uno solo?
Una semana o varios siglos?
Por cuánto tiempo muere el hombre?
Qué quiere decir “Para siempre”?
Pablo Neruda...


El pasado sábado 23 de agosto nos reunimos con amigos y familia en una misa en nombre de mi papi al cumplirse los primeros 40 días desde su muerte... Fue una noche llena de sentimiento y recuerdos.

Al compás de cantos preparados especialmente para esa misa y entonados por el “súper coro” formado por Charlie, Robert, la Katia E., y Brenda, y guiados por las palabras del libro de la Sabiduría (3,1-9); El salmo 114 (que cantamos todos juntos) y la lectura que nos cuenta sobre la muerte de Lázaro Juan 11, 31-45, reflexionamos junto a nuestro amigo Toño (el cura) sobre la vida y la muerte y sobre la resurrección... un mensaje hermoso y lleno de esperanza.

Para mí personalmente era muy increíble pensar en que fueran 40 días –solamente- los que habían pasado desde aquel domingo de julio. Tal vez sea porque después de todo, fue la vida entera la que se transformó de una que conocí desde siempre hasta ese día cuando el tiempo se detuvo y el mundo empezó a girar de una forma en la que aún hoy me es difícil entender sentirme “normal”.

En los últimos meses, cuando mi papi estaba ya enfermo tenía la mente fija en sus recuerdos y hablaba constantemente de sus amigos y sus anécdotas. Un día mientras conversábamos pensé de repente que la memoria de mi papi guardaba recuerdos tan bonitos que merecían la pena "contarse" aun y cuando él ya no estuviera... En ese entonces no habría podido imaginar de ninguna manera que “el que él ya no estuviera” iba a llegar tan pronto y que las cosas que empecé a escribir ese mismo día en un cuaderno iban a servirme para escribir esto en su nombre...

A 40 días con sus noches desde que mi papi se fue... al cielo

El Salvador era en la primera mitad del siglo pasado un país donde –si bien había los pobres de siempre y los ricos de entonces – la oportunidad de tener un encuentro cercano y verdadero entre unos y otros era: POSIBLE. Eso no consta en ningún libro sobre la historia de El Salvador. Eso es lo que me hacen pensar las cosas que mi papi nos contaba respecto a la gente que lo rodeaba y el mundo en que transcurrió buena parte de su vida.
Mi papá se llamaba Julio César Zúniga Cortez. “Don Julio” era como le llamaba la mayoría de personas y "El Tío" como le llamaba el resto... Nació en el seno de una familia de “la clase trabajadora” en el año 1921. Hijo de María Ofelia Zúniga García y Genaro Cortez. Creció viendo cambiar a El Salvador y el mundo de esa forma en la que el siglo XX lo logró en tan sólo 100 años.


Fueron tantas las cosas nuevas que llegaron o llegaron y se transformaron que seguro no es tarea fácil decidir algún día cuál es para uno el mejor invento, pero sin embargo, mi papi lo tenía ¡Muy Claro! Y lo decía con mucha frecuencia, casi con la misma con la que nos veía marcar un número y llamar a quien sea que esté en cualquier sitio. Para mi papi, el mejor invento del siglo XX fue: El teléfono celular. «Puta, es que ustedes no saben lo que costaba antes comunicarse. Después llegó “el teléfono de pita” (el fijo), pero francamente ese aparato con el que se puede andar por todos lados y siempre puede llamar hasta a otros países del mundo... puuuuta, eso sí que es increíble... bien 'deaverga’» decía.

Qué suerte la de mi papi que el tiempo y la edad no acabaron con su capacidad para admirar al mundo y con él a la gente. Ese es un don que sin duda le ayudó a ser siempre un hombre al que las virtudes de los demás nunca le hicieron sentir menos. Él se sabía uno más, sin que por eso dejara de saber también que era único, como únicos son todos y únicas somos todas.

En los primeros días del pasado junio, amigos y amigas vinieron a nuestra casa de visita para verle después de que salió del hospital a finales de mayo, había varias personas y por tanto luego de un rato se partieron las conversaciones en dos grupos, uno de "adultos mayores" y otra donde estábamos "los adultos menores" -¡de 35 claro!- Y allí hablando de cosas como que “él era muy fuerte y valiente”, etc., etc., en medio de mucha charla, panecillos y litros y más litros de café" con mi hermana empezamos a contar “pasaditas” de esas que hemos escuchado de mi papi desde que las dos tenemos memoria. Algunas escandalosas como la siguiente:

“Un día andando de cacería, mientras caminaba en la típica ‘fila india’ de los cazadores él vio que en la punta de un árbol muy alto algo se movía y pensó que era una paloma, apuntó con el fúsil, disparó... y nada. «Bueno... fallé», pensó. Pero al continuar la marcha junto al grupo, de repente se escuchó un ruido muy fuerte, algo muy grande y pesado había caído al suelo todos, como lo decía él haciendo uso de los recursos que nos proporciona el hablado ‘en buen salvadoreño'“: salieron hechos un pedo" pensando que algún animal les estaba atacando... pero cuando vieron que nada les seguía y que ya no había más ruido decidieron volver “a la escena del crimen” y encontraron que la bala impactó a una gran “Mona-mamá” que había caído muerta con un monito bebé agarrado de su cuello... no sabían qué hacer y el monito no se dejaba tocar. Entonces llamaron a mi hermano Mario que entonces era un niño y cuando se acercó el monito inmediatamente le dio los brazos al chico y se lo tuvieron que llevar a la casa como mascota debido a que le habían matado a su mamá”...

Como digo, cosas ¡muy escandalosas! Por las cuales mi hermana y yo nunca podíamos dejar de reclamar y hablar de los "derechos de los animales" y le cuestionábamos diciendo ¿y no te da pena contar eso? Y él, irremediablemente al escucharnos se partía de risa mientras nos explicaba que ese fue un accidente, pero que de todos modos “de eso precisamente se trataba ir de cacería”... mmm ¡Basta!

Pero bueno, otras historias tenían mejor cara y mejor final. Algunas de ellas fueron incluso vividas junto a gente con cuyos nombres ahora conocemos calles, edificios, hospitales, parques, teatros, reservas naturales que mi papi conoció de primera mano -como digo- en esos que ahora llamamos “los tiempos de antes”.

En esa época, países como El Salvador se movían de una manera que permitía por ejemplo que en un billar del centro de San Salvador un partido de póquer se jugara igual entre los chicos del barrio como entre el mismísimo presidente de la República y los trabajadores de una fábrica. La gente podía ir a tomarse unos tragos con los amigos de toda la vida como –en un día de suerte- con los mismísimos “Panchos” el famoso trío de México como le sucedió un día a mi papi que se los encontró en el restaurante de su amigo Chepe Versalles en el barrio San Esteban y allí cenó con ellos, se pusieron borrachos y terminaron cantando boleros a capela en una noche, yo imagino, de esas memorables e inolvidables...

Mi papá a pesar de sus canas y sus ochenta y tantos años jamás perdió la capacidad de asombro. Así, a menudo se sorprendía leyendo el diario, algún libro, un almanaque, una enciclopedia (sus preferidas) o viendo algún programa de la tele sobre las formas de vida de los animales o de esos que cuentan avances –normalmente tecnológicos – ya que la humanidad como tal suele ir más despacio y los programas de “cómo ahora los seres somos cada vez mejores personas” son más escasos…

“El Duc”
era un billar de unos palestinos en el que él era “el encargado”. Quedaba allí por donde ahora está la Iglesia del Sagrado Corazón en el Centro. A la vuelta estaba el primer “campus” de la Universidad de El Salvador y por tanto ese era el lugar de recreo en el que entre clase y clase llegaban los estudiantes de entonces a pasar el tiempo. A muchos de lo esos estudiantes ahora les recordamos como aquellos “eternos e inolvidables intelectuales de los que -hoy por hoy- no hay”. Allí se congregaba el pueblo y los oligarcas, los intelectuales y los analfabetos, un dueño de finca como un mozo, contaba mi papi.

Allí conoció al “pobrecito poeta” Roque Dalton, quien estudiaba en "la U" y llegaba con los compañeros al billar pero nunca jugaba. «No le gustaba y por eso pasábamos horas y horas platicando» decía mi papi. Así se hicieron amigos... «era bien buena gente, muy tranquilo y muy inteligente, fue una lástima que lo mataran» se lamentaba. En el mismo grupo de amigos estaba Shafick Handal, y otro montón de esos que ahora son políticos -de uno y otro bando- o dueños de bancos. Como digo, los honrados y los ladrones todos se juntaban en el mismo lugar...

Eran otros tiempos... definitivamente eran tal vez los últimos tiempos antes de que a mediados de siglo como apunta E. Galeano “el desarrollo empezara a desarrollar las desigualdades” y éstas llegasen a ser tales que en la actualidad parten el mundo en un vergonzoso Norte y Sur donde los habitantes de cada uno no se tocan y la brecha creciente entre ricos y pobres llega a niveles insospechados.

En aquellos tiempos, cuando mi papá era joven había separación y injusticias (como siempre las ha habido) pero sin embargo éstas –aunque no de buena gana- eran de alguna manera admitidas, de muchas maneras denunciadas, y tanto por unos como por otros conocidas. Al contrario de lo que sucede en la actualidad, donde la separación ha permitido que para poner sólo un ejemplo, en un país de tan sólo 21,000 Km cuadrados y 6 millones de habitantes (de acuerdo al último censo de población...) existan 2 mundos muy marcados y como si fueran pequeñas lunitas alrededor varios submundos. Todos imposibles de tocarse entre sí. En el presente en El Salvador hay injusticias, pero se niegan rotundamente, porque ellas se consideran la causa de “las malas decisiones de las personas... Los pobres son pobres por haraganes, por mantenidos, por ser 'poco creativos' para salir de su situación”.

Pues en “esos tiempos” mi papi le ganó jugando al billar a quién quizo, y llegó a jugar tan bien que la única vez en que se fue del país lo hizo a Guatemala "siguiendo un amor” y allá al no encontrar qué otra cosa hacer para vivir se puso a jugar apostando dinero, llegó a tener público y lo retaban “los buenos” de ese lugar, pero como nunca encontró quién le pudiera ganar a los tres meses se aburrió del asunto, el amor salió por una ventana y se regresó a El Salvador con la determinación de que nunca jamás iba a volver a irse de estas tierras. Y así lo hizo. Por eso cuando yo me fui él simplemente no podía entender que yo quisiera vivir en otro lugar.

Ya de vuelta en el país también jugaba, daba clases a cualquiera que se lo pidiera -hace unos meses incluso a mi hermana, que según él tiene estilo y parece haber heredado de “el don”-. Entre sus alumnos “ilustres” podemos mencionar a don Walter Deninger y a don Benjamín Bloom ellos claro está, aprendían en sus casas y mesas de billar particulares, pero eso sí, las clases las habían venido a solicitar por su propio pie en tiempos donde al parecer “los ricos hacían sus propios mandados”.

Hace unos años, paseando con un amigo, mi papi saludó a una persona “muy conocida en este país” con la que se habían conocido hace muchos años, los dos se emocionaron y conversaron un largo rato... cuando se quedaron solos el amigo le preguntó ¿por qué él no sacaba provecho de la gente que conocía? Y mi papá simplemente le contestó que él no tenía amigos para aprovecharse de ellos, que nunca supo si eran pobres o eran ricos y que eso tampoco le importaba... a mi papá le habría dado vergûenza saberse aprovechándose de alguien algún día...

Sin ser un hombre que buscaba tener una vida llena de aventuras vivió cual participante de uno de esos programas de “Survivor” pero sus historias, contadas por él nunca sonaron pretenciosas, más bien sonaban igual a como cuando yo cuento que «anoche hablé por teléfono 1 hora con Robert» o que «un día de estos me fui a comer pizza con mis sobrinos, mi amigo Charlie y mi mamá» Quienes las escuchamos tantas veces somos quienes nos sorprendíamos al pensar en tantas cosas vividas y por eso, esa tarde de sábado sin darnos cuenta se nos fueron pasando las horas, gastando risas, tomándonos todo el café que nos fue posible mientras las tostadas a la francesa salían como por arte de magia de la cocina sin parar, hasta que al final de la tarde quedaba nada más una pregunta, casi obligada en el aire:
¿Y nosotros, qué cosas vamos a contar cuando pasen los años?

Claro, como alrededor de esa mesa habíamos sólo gente que no pasaba de los 35 -enmarcado aquello en la eterna soberbia que caracteriza a los años donde uno cree que será “eternamente ¿joven?” - mirar hacia el 87 se nos hizo muy lejos, así como que “hay tiempo suficiente para vivir...”

Sin embargo al final concluimos que para -un día ponernos a recordar y más aún: a contar- lo importantes no serán tal vez los acontecimientos sino al menos "vivir para contar" sabiendo que no importan los detalles, lo que importa es la intensidad y más aún, tener con quiénes compartir cada día, todos los días.

Hoy se vive pero a la vez, sin que ese sea necesariamente el fin, también se construye eso que vamos a recordar mañana y quizá, como Lima Quintana -el poeta argentino muy bien decía:
“no existen finales, solamente relevos...”

¿Cuánto le cabe a una sola vida?
Tal vez tan sólo aquello que nos atrevemos a vivir...

Al poco de aquella tarde de junio Don Julio, el tío... nuestro amado papá murió. Tenía 87 años. Los últimos los pasó en una silla de ruedas luego de que una úlcera diabética con la que batalló por años le ganó la partida y hubo que cortar una pierna. No fue fácil ni la vida ni la decisiones que se tomaron en este tiempo, pero él se portó valiente como pocos.

De sus ochenta y siete años, sesenta y nueve los vivió en el siglo pasado. En su “larga, pero buena y bonita, muy bonita vida” como la llamó el día 15 de mayo de este año en su cumpleaños, fue testigo de cómo el siglo XX hacía parecer que la tierra había empezado a girar más deprisa… Vivió varias revoluciones y hasta una guerra mundial. Nunca se apasionó ni con la política ni con la religión, pero siempre tuvo sus puntos de vista bien claros al respecto. En las próximas elecciones quería votar por "Mauricio" porque "el otro" no le convencía... Sobre Dios, pues era creyente pero no muy practicante, eso sí fue devoto, muy devoto de María.

De niño vivió el paso de las largas caminatas para llegar a cualquier sitio y la carreta halada por bueyes a los primeros automóviles. Vio llegar por primera vez el ferrocarril a su ciudad natal (Ahuachapán) y conoció la televisión en sus primeras versiones. Fue a la escuela un par de años y como la mayoría de niños de su lugar, la dejó un día para siempre y puso a trabajar como un adulto “para poder convertirse en un hombre”.

En el siglo XX el avance de las comunicaciones y los medios de transporte cambiaron el mundo para siempre. Tal vez después de todo mi papi tenía un poco de razón cuando admiraba tanto ese aparatito móvil que tantas cosas posibilita…

Los "Willys Jeep" esos maravillosos clásicos de los años 50, le gustaban tanto... tal vez casi tanto como mi mamá... (ojo mami que dije "casi") llegó a tener 5 de una sola vez y eso le valió por mucho tiempo el mote de “el señor del Jeep”. Fue en ellos donde mis hermanos y yo aprendimos a manejar siendo aún muy pequeños. A mí me llevaba cuando tenía 10 años a practicar a un campo de fútbol y me ponía “a meter goles con el carro”. Los pintaba él mismo y le quedaban tan bonitos que a menudo cuando salía por allí y les dejaba parqueados solía encontrar notas diciendo “lo compro”, incluso una vez un gringo le dijo “se lo compro al precio que sea”. Claro que nunca quiso vender... eran como unos hijos...

Pero al paso de los años sí se deshizo de ellos. Se los vendió a un amigo suyo –don Oscar Allen- quien trabajaba para la empresa del ferrocarril. Al final se quedó sólo con uno. Todavía lo tenemos pero está esperando a que un día alguno de nosotros se anime hacerle los arreglos necesarios y lo saque del lugar donde permanece dormido... Los otros terminaron convertidos en “tren-bala”, esos chiquitos que sirven para dar mantenimiento a la línea férrea y que pasan a menudo, al menos por estos rumbos, antes de que el tren grande haga su recorrido -¡qué pena!.

Mi papi disfrutaba de los paseos al aire libre, la cacería le gustaba más por andar caminando por los bosques que por los animales que pudiera cazar... Le gustaba el color verde y admiraba mucho la naturaleza, especialmente esa que nadie sembró sino que se fue haciendo solita año con año a través del tiempo. Sin embargo respecto a pasear por el bosque se puede decir que le pasaba igual que a mi respecto a viajar, porque a él le daban mucho miedo las culebras y a mi me marea subirme en cualquier medio de transporte por mucho tiempo... como diría mi amiga Ma. José, eso es literalmente: “ir de culo y contra el viento”, aunque no se pueda evitar...

Los perros y el cine fueron dos grandes pasiones. Los primeros eran parte de la vida de cada día como comer o respirar... "una casa sin perro no es casa". A lo largo de nuestra vida juntos hemos tendo muchos, siendo los grandes amores Wiskie, el Oso, Bull, y claro, nuestro actual perro que todavía le echa de menos... Roco. Al cine lo conoció cuando las películas eran aquellas del cine mudo. Con el tío Genarito - su hermano mayor - vio en los años 30 las películas de Carlos Gardel cuando eran de estreno... Juntos aprendieron a bailar en una academia los bailes de salón como el maravilloso TANGO, el precioso vals y muchos otros que le valieron para que en las fiestas, en lugar de solicitar un cupo en "el carné de baile" de las señoritas - según la costumbre de entonces- fueran ellas quienes solicitaran bailar con él... Ya mayor todavía bailaba y si hay un recuerdo hermoso que guardo de él en mi niñez es haberle visto bailando tango...

Por alguna razón que ni él se explicaba sus padres lo mandaron a la escuela (a diferencia de lo que sucedió con su hermano mayor y su hermana menor) y aunque estudió sólo hasta segundo grado eso le valió para ser el único integrante de aquella familia que aprendió a leer y a escribir. Aunque no tuvo mayor formación académica, mi papi fue más profesional que muchos que ahora cuelgan títulos en las paredes de sus casas, despachos o consultorios privados. Tenía mucha pasión y respeto por lo que hacía. Fue un hombre cuya palabra valía más que cualquier papel firmado. Como digo, aprendió a trabajar desde que era un niño y desde entonces lo hizo como los mejores, con la dedicación de quienes aman el esfuerzo como único medio para ganarse el pan y vivir con dignidad. Fue un hombre de honor para quien su familia, esa en la que he tenido la dicha de crecer, fue el mejor regalo de toda su vida.

A sus hijos e hijas nos educó como la mayoría de los padres de nuestra generación: con amor y rigor... Un día hablando con una amiga (europea ella) sobre la violencia y esas cosas concluimos que nuestros respectivos padres habían errado en ese punto recurriendo a los golpes como medio para educar, sin embargo diferimos en cuanto a que ella dice que a su padre no puede perdonarle muchas cosas y a mí me es simplemente imposible guardarle rencor, tal vez por tener absolutamente ligados aquellos “métodos” con la educación y a pesar de que creo y espero haber hecho ya mi debido proceso para entender que no son los correctos.


Sin embargo, hay que reconocer que aunque se lucha con ganas, a la vida uno le va entregando las armas de a poquito. Mi papá tenía carácter y mucho genio, sin embargo al volverse grande poco a poco se fue rindiendo a algunas luchas... al menos eso es lo que yo vi a medida que mi papá se hacía viejito y yo me volvía una mujer adulta.

Como ya he contado, cuando nosotros nacimos él pasaba de los 50 años. La brecha generacional pesa, pero con esfuerzo, amor y voluntad se puede... nosotros pudimos.

En 87 años mi papá vivió 7 años en Ahuachapán en una familia con mamá, papá y 2 hermanos. Casi 10 en Santa Ana con el intermedio de cuando se fue a Guatemala y todo lo demás en San Salvador. A los 8, huérfano de padre se mudó por primera vez de ciudad a una que quedaba como a 40 kilómetros de aquella que le vio nacer. El hermano mayor murió a la edad de 19 años, y al poco tiempo sucedió la próxima mudanza de la familia ahora a la capital y al barrio y la casa en la que él, mi papi, viviría por los siguientes 40 años de su vida. En ese tiempo se enamoró algunas veces, procreó 2 hijos, se separó de la madre asumiendo él la custodia de los niños y se dedicó entre muchas otras cosas a cosechar una “tanatada” de amigos y amigas.

En el juego de billar fue un campeón sin rival pero un día después de haber jugado unas 20 horas seguidas sin parar, ni comer, ni despegarse ni un solo momento de la mesa... decidió que “eso era todo”. Colgó el taco de billar y dijo a sus amigos: «no vuelvo a jugar» Y ante la incredulidad de todos incluso de sus mismos contrincantes se fue. Claro que nadie le creyó, muchos llegaron incluso a apostar que pronto volvería. Pero nunca volvió.

Como él mismo decía, para entonces ya había comprado el primer fusil y fue así que adoptó la cacería como pasatiempo, fundó un taller de enderezado y pintura que fue su medio de vida por más de 30 años y que hasta el día de hoy (aunque está en manos de mi hermano) se conoce como "el taller de Don Julio", ese fue como poco su mayor vanidad, fuera de sus hijos e hijas por quienes sin ninguna duda habría podido dar la vida si se la hubieran pedido y de quienes nunca se cansaba de decir lo muy orgulloso que se sentía.

Cuando pasaron los años, ya contando con 51 inició la etapa en la que ya mi mamá fue su compañera hasta el final de sus días y juntos formaron "nuestra familia".
Amó a todos sus hijos y se empeñó en mostrarles el mundo donde los chicos “aprenden a ser hombres”, pero con sus hijas perdió la razón para siempre y en una edad que a muchos y muchas les sirve como indicador de que es tiempo de desacelerar y de empezar a cerrar caminos, volverse padre de nuevo, con la agravante de serlo ahora de “dos lindas niñas” (jeje) a él lo metió de nuevo en carril de alta velocidad de la vida y en lugar de buscar qué hacer con su tiempo libre, construyó la casa donde crecimos con sus propias manos, se dedicó por completo a vivir para su familia, se preocupó por vernos crecer, educarnos y ponerse a la altura de una mujer 30 años menor con la que la vida le contaba el cuento de “que nunca es tarde para comenzar de nuevo”. Por eso, tal vez, tan sólo por eso, se empeñó en seguir viviendo por muchos años más, cosa que para nuestra fortuna logró cumplir con creces.

En sus últimos años se aficionó a las películas en DVD y gracias a “la facilidad” con la que se consigue casi cualquier película por estos rumbos y a la generosidad de algunos amigos pudo volver a ver muchas de todas aquellas películas que ahora conocemos como clásicos, y así entre “Casa Blanca”, “El Padrino”, “Rocky en todas partes”, “Al Este del Paraíso”, “Lo que el viento se llevó”, “El Gigante”, “Gilda”, “Ben Hur”, “Quo Vadis”, y muchísimas más, pasaba los días, hablando de cosas como que «Clark Gable ya usaba dientes postizos cuando hizo Lo que el Viento se Llevó», que «James Dime se murió bien jovencito pero que con unos añitos bastó para que todo llevase su nombre: Las camisas, las gorras, las bebidas...”.

Al Pacino, Charltón Heston, Elizabeth Taylor, Kirk Douglas, Marlon Brando, etc., todos juntos formaban algo así como un grupo de viejos amigos cuyas películas tenía el mismo efecto de una cajita por donde se pudiese echar un vistazo al pasado...

Pero también le gustaba del cine nuevo, especialmente de algunos actores a los que consideraba muy buenos como Brad Pitt -en algunas películas- mismo del cual yo pienso que “está muy bueno en cualquiera” jeje. “Leyendas de pasión” era una que podría ver cualquier día. “Gilda” era su preferida de las antiguas pero la mejor de todas en definitiva y sin discusión, “la película perfecta” y que por si fuera poco tuvo por protagonista a una de las «más bellas mujeres que han nacido sobre esta tierra» -según él- esa era tal como siempre lo decía: “Pertty Woman” misma que en los últimos meses veía todos los días, algunos hasta varias veces en el mismo día, y eso sí, invariablemente, en cada ocasión al terminar la película, cuando “Richard Gere” sube por las escaleras, le da las flores a “Vivian” y se besan, soltaba un suspiro de esos que salen del corazón… del alma.

Mi papi era un hombre tierno y además, aunque no lo parecía, también fue un romántico perdido de esos que cuando quieren a alguien sólo sabían hacerlo de una manera: sin límites.

Mis hermanos y yo crecimos viéndolo llevar flores y serenatas a mi mamá, a veces sólo porque sí y otras “porque algo había hecho” ¡Já!... Él era una persona a la que vernos contentos le hacía feliz. Hace unos meses, un día después de trabajar llegué a la casa y lo encontré con la sonrisa de quién algo sabe y lo quiere decir... me llamó con un gesto de complicidad y hablando bajito, como en secreto, cual padre hablando a su niña de 5 años me dijo: «mira lo que te tengo», abrió la gaveta de su escritorio y había allí varias bolsitas de churros (de esos de los de la DIANA) con su característico olor y sabor a infancia. Me dio tanta ternura que le di le di las gracias con mucha emoción y me senté a comerme uno a su lado...

Al igual que mi mamá y muchos otros en su tiempo, mi papi se puso zapatos hasta cuando tuvo su propio dinero para comprarlos. Por ello, un día siendo muy pequeñito (meque, travieso y andarín), se metió en medio de un cafetal y se quemó los pies con la ceniza de una fogata que había quedado luego de las últimas “cortas de café”. Con la quemadura se le deformó un pié y por varios años estuvo postrado en una cama sin poder caminar. Eran los años 20 del siglo 1900 y el médico que lo atendía al ver la pobreza a cuestas de mi abuela, analfabeta, viuda y sin muchos recursos le sugirió que «mejor lo dejara morir», pero por fortuna lo que en recursos y formación mi abuela no tenía, en fuerzas y coraje le sobraba y con la sabiduría de su amor de madre y el carácter típico de las mujeres de nuestra familia mandó al médico “muchísimo a la mierda” y con sus propios medios “y remedios” sanó las quemaduras de su hijo, lo hizo caminar de nuevo y logró formar al hombre que luego fue “mi padre”.

Ochenta años después, aquí la nieta de aquella mujer cuyo nombre completo —incluso hasta el primer apellido— llevo como herencia, agradece públicamente esa garra y esas fuerzas a mi abuela por haber hecho posible la hermosa vida de mi papi y para nosotros, sus hijos e hijas nada más y nada menos que la existencia...

Mi papá no fue alguien de cuya vida se vayan a escribir libros pero yo he querido –a manera de homenaje- trazar en estas líneas un breve recorrido por su larga historia y con ello compartirles Lo muy orgullosa que estoy del hombre que fue Lo muy feliz que me hace que él haya sido mi padre y no otra persona y Lo mucho que me alegra saber que tuvo una vida intensa y feliz.

En la mañana del día de su funeral uno de sus amigos de casi toda la vida, don Ricardo Parada, de pie junto al féretro tenía la mirada como perdida en la memoria, me le acerqué y le dije algo así como «a ver si alguno de nosotros logra vivir al menos la mitad de todo lo que él vivió don Ricardo» y él me contestó algo que alegró mi corazón: «lo dudo hija, porque te puedo asegurar que si alguien vivió... si alguien vivió intensamente ese fue Julio»

Como digo, eso alegró mucho mi corazón porque sólo eso se puede sentir cuando uno ama a alguien y esa persona se marcha pero habiéndose bebido la vida con la pasión y el entusiasmo con el que él vivió.

Al igual que mi papi, la mayoría de nosotros también somos “la gente del siglo pasado", con alguna diferencia en los años que acumulamos en el siglo XX y los que alcancemos a vivir en este XI. En nuestro haber particular tenemos ya la propia colección de recuerdos vividos y por delante las opciones que al elegirlas darán vida a eso nuevo que un día tal vez se convertirán en nuestras historias para contar...

¿Cuánto le cabe a una vida?
Tal vez tan sólo aquello que elegimos
Tan sólo eso que nos atrevemos a vivir...


TRANSFERENCIA
Por Hamlet Lima Quintana
Después de todo la muerte es una gran farsante
La muerte miente cuando anuncia que se robará la vida como si pudiera cortar la primavera. Porque al fin de cuentas, la muerte sólo puede robarnos el tiempo,
las oportunidades de sonreír, de comer una manzana, de decir algún discurso,
de pisar el suelo que se ama, de encender el amor de cada día.
De dar la mano, de tocar la guitarra, de transitar la esperanza.
Solo nos cambia los espacios.
Los lugares donde extender el cuerpo, bailar bajo la luna o cruzar a nado un rió,
habitar una cama, llegar a otra vereda, sentarse en una rama,
o descolgarse cantando de todas las ventanas.
Eso puede hacer la muerte. ¿Pero robar la vida?...
Robar la vida no puede.
No puede concretar esa farsa…
porque la vida…
la vida es una antorcha que va de mano en mano,
de hombre en hombre, de semilla en semilla,
una transferencia que no tiene regreso,
un infinito viaje hacia el futuro,
como una luz que aparta irremediablemente las tinieblas.


Querido Papi:

El día de la misa de los 40 días, Toño "el padre bonito" como tú le llamabas, nos hacía la pregunta ¿y a nosotros qué nos dice la muerte de Don Julio? Y yo pensé en ese momento que tu muerte me invitaba a vivir... Por eso hoy tomo la antorcha que va de mano en mano. Ahora me hago responsable de la semilla en esta transferencia sin regreso y me hago la otra pregunta, la que aún no tiene respuesta: ¿Qué cosas quiero contar cuando pasen los años?

Sé que soy responsable de mi vida y de todo eso que vivo hoy y que tal vez será digno de recordarse mañana… Más allá de la aventura, de los viajes y de lo que pueda o no hacer… quisiera ser capaz de vivir con el amor y la pasión por compañía. Te confieso que a veces tengo miedo de perder el entusiasmo y el rumbo y de dejar de creer “en la utopía”. Como bien lo sabías papi, para mí el mundo es un lugar donde sólo vale la pena vivir si uno tiene en qué creer, por qué luchar y mucha gente a la cual querer y que nos quieran… pero a veces es muy difícil y me lleno de miedo… pero vuelve el día, se van las sombras y vuelvo a creer… así como tú creías siempre en mi a pesar de todo.

Por eso ahora mismo, cuando escribo esto, me duele saber que nunca volverás a mimarme como lo hiciste toda la vida, o a consolarme como aquella vez cuando llorando por haber terminado con ese novio unos meses después “del viaje de mis sueños” me acerqué a tu cama y te dije que «se terminó la relación» me miraste con la ternura con que sólo puede mirar un padre y me dijiste «ay hija, eso no se terminó ahora… se terminó en el mismo momento en que te subiste a ese avión y te viniste…» Aunque no estuve de acuerdo y no me gustó lo que decías ¡Quizá tenías razón... cuántas cosas tengo aún que aprender!

Sé que no fue fácil ser mi padre. Sé que un día algo sucedió y empezamos a alejarnos. Tal vez sea que crecí, o quizá te fuiste haciendo mayor a medida que yo iba eligiendo caminos y empezando mis propias luchas. En ese tiempo hablábamos poco, por eso me sorprendía tanto cuando algún día me preguntabas por cosas que a mí me pasaban pero que yo nunca te conté... al final nada más concluyo aceptando que me sacabas 50,000 vueltas en lo que a vivir respecta y por eso, aunque respetabas mi silencio, siempre sabías estar cerca y atento por si acaso te necesitaba.

Sé que sufriste mucho cuando me fui a vivir a Perú y que contabas los días hacia atrás en el calendario hasta mi regreso… pero también sé que entendías que yo soy así… que esa es mi forma de vivir, que tengo mucha curiosidad por ver el mundo, que tengo una búsqueda interminable y que nunca me voy a quedar quieta –al menos por mi propia voluntad- hasta el día en que me muera… Así lo aceptaste y así me querías. La hija rebelde, la idealista, la defensora de las causas imposibles y de alegatos inflexibles, la que no heredó tu don para el baile pero tal vez si tu forma de amar sin reservas... la vaga, la brava, la rezongona, la contestona, la muchas veces hasta muy malcriada por la que, aceptémoslo viejito, te volviste loco desde el día en que nací…

Lo malo es que yo lo sabía, por eso me aproveché tantas veces para sacarte algún permiso o para que me defendieras de “mi estricta mamá” en ese tiempo cuando la adolescencia me puso a competir con ella en autoridad... quién iba a decirlo, cuando niña siempre te vi como un papá muy juguetón pero que cuando te enojabas “ardía Troya” y al ir creciendo en muchas cosas eras “el alcahuete”, tal vez es que en los muchos años vividos ya estabas inmunizado contra las conductas escandalosas de la juventud y por eso nunca te molestaron ni mi manía de hablar horas y horas por teléfono con la Michele, ni mis súper mini faldas, ni mis múltiples cambios de corte de cabello a lo roquera, porque “siempre me veías bonita”...

Y ahora te fuiste papi. Y tu ausencia es fuerte y dolorosa. ¡Todos la sentimos, hasta Roco!. Todos estamos intentando aprender cómo es este nuevo tiempo donde tu existencia descansa en nuestra memoria. Mi mami, la Patty y Elmer sufren pero cada uno a su manera, ya sabes que no somos muy dados a los dramas en esta familia… sin embargo te aseguro que vamos caminando y queremos dejar de sufrir y entender que tú ya estás descansando y que serías muy feliz si nos ves a nosotros vivir y recordarte con alegría. Pero bueno, eso será con el tiempo por ahora tengo que admitir que en casa hay un gran vacío y que todos te extrañamos mucho…

Pero hay cosas buenas que también están pasando… por ejemplo por fin empecé ese trabajo que estaba esperando y aún mejor, Elmer se va a casar en diciembre con Luisa… ¡al fin!.

El día de tu entierro, nuestra familia adoptada “Las Avendaño” nos llamaron para que en lugar de ir directo a la casa fuésemos a la suya a comer algo… ese día mi mami nos contó cómo fue que ustedes dos se enamoraron… quién te iba a decir que después de transitar largo por la vida y por el empedrado camino del amor, esa muchachita de 22 años te iba a mostrar los motivos por los que uno se queda junto a otra persona para siempre. No lo vamos a negar Don Julio: Tuviste mucha suerte... Pero también fuiste valiente y en premio a tu valentía la vida te premió con una valiosa mujer que fue tu compañera hasta el final de tus días y con una familia.

Aunque los últimos años fueron duros, tu manera de vivir fue un ejemplo de fortaleza, honestidad, lucha y perseverancia. De ti aprendí que los mejores tiempos de la vida "son los presentes" y que aunque hay cosas hermosas que recordar lo más importante es el día a día. Tus memorias nos cuentan que "visite en grande papi" y eso es nuestra mayor herencia... Tu gran amor permanecerá en nuestras almas para siempre. Creo que le cumplimos a la vida. Nos quisimos. Fuimos buenos compañeros de ruta. Fuimos una familia. Al final de tu vida se nos concedió el regalo de estar juntos, acompañarte y cuidarte. Por mi parte papi, creo que estamos en paz.

Con todo mi amor Papito…
Para siempre, tu hija,

La niña, la Marillita

PD- Y como un recuerdo suyo, aquí, el vídeo de “la mejor película de todos los tiempos”


Nos enchufamos, gracias!


imagenes contadores

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