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octubre 31, 2010

La empresa no se hace responsable...

Seguridad privada, seguridad ¿para quién?

Cuando entramos a cualquier parqueo, centro comercial, mercado, tienda o lo que sea, solemos encontrar esos rotulitos que avisan que "estamos allí bajo nuestro propio riesgo".

Parece ser que la relación empresa-cliente de entrada es algo más o menos así:

"Usted viene a mi establecimiento a comprar un producto que Nosotros comercializamos y que Usted necesita pero, al venir a visitarnos usted lo hace bajo su propio riesgo, si su carro es abierto y le roban lo que ha dejado allí No Es nuestra responsabilidad, si estando dentro le roban, golpean, o le sorprende la muerte, tampoco..." y san se acabó.    Con esa sentencia y este tipo de carteles estamos "cheles" como quien dice, y en El Salvador simplemente nos la comemos con pan.   Nos parece correcto, que las empresas tengan seguridad privada  pero entiéndase, es para ellos no para sus clientes: gente armada en la entrada que revisa los bolsos y a las personas para que no entren con armas u otros "objetos peligrosos" a las tiendas, bancos, restaurantes y comercios de cualquier índole, nos hace sentir seguras y seguros, pero eso es quizá  porque nunca nos detenemos a preguntarnos ¿a quién cuidan?.  

Qué pasa entonces si yo llevo mi propia seguridad y la seguridad de otra persona quiere hacerme algo ¿que se arreglen entre ellos?.   Y si entre mis guaruras y los de otra persona o empresa hay un altercado, se disparan las balas y hay muertos o heridos ¿quién responde, los guardias o quienes les contratan? Como diría el cantante de salsa "¡que alguieeen me digaaa!".

Pero más allá de esa deducción de responsabilidades me asalta a otra duda: ¿es en realidad correcto?, de verdad en este país las leyes avalan que la ciudadanía debe saber que "bajo su propio riesgo" entra a cualquier lugar y que hay nada que hacer si dentro de él son vulnerados sus derechos.   Porque si nos ponemos a contar, ¿cuántas veces no hemos sufrido o escuchado de intimidaciones o amenazas por parte de la seguridad privada de un sitio por las razones más variadas y coloridas que nos podamos imaginar?.  Entonces, ya no se trata nada más de cuidarse de los ladrones, ¿hay que cuidarnos también de los agentes de seguridad?.

Muchas veces los carros son abiertos dentro de parqueos de pequeños establecimientos que tienen uno o dos hombres armados "cuidando" por supuesto al preguntar "nadie vio nada" y punto.  No hay nada que reclamar  porque de antemano, quizá antes de mandar hacer el rótulo de "¡Ya abrimos!" sus dueñas y dueños han mandado hacer el que avisa a su "Selecta Clientela" que al venir a comprar o hacer uso de los servicios que ellos prestarán lo harán bajo su propia responsabilidad y que la seguridad privada que sin ninguna duda habrá allí "armada hasta los dientes" va a cuidar sí, pero tan sólo (y nada más) sus propios intereses, no a las personas -entiéndase bien- sino el establecimiento como tal. Nuevamente la pregunta ¿es eso correcto?. 
  
No sé sinceramente qué dicen las leyes, pero para mí que esto es simplemente una tergiversación del tema de seguridad, porque si en la declaración universal de los derechos humanos hay un apartado que habla específicamente de que "todo ser humano tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona" entonces, ¿por qué va a estar por encima de la vida de alguien la seguridad de una empresa?.

Creo que las salvadoreña y salvadoreños tenemos la gran tarea de tomarnos en serio la invitación que la poeta Nora Méndez nos hace en su poema "Súper Credo" de volvernos "Súper críticos" y no permitir que por encima de nuestra dignidad esté ninguna imagen y ningún "buen nombre" que  le ponga un pie encima y mande a borrar de la historia sucesos como el del 14 de octubre de 2010, cuando una mujer de 23 años entró a una sucursal de uno de los supermercados más grandes del país y al intentar llevarse unas pastas de dientes (acaso sin pagar, acaso pagando nada más si la veían) "fue detenida" por la seguridad privada de este lugar y posteriormente encerrada en un pequeño cuchitril donde están los cables de alta tensión.  Como ahora lo sabemos, minutos después, en lo que su pequeña hija salió a pedir dinero a su padre que la esperaba en el parqueo para pagar las putas pastas, se produjo una descarga eléctrica y Karen Yamileth Cordero Quintanilla murió electrocutada.   Del hecho, hasta hoy, cuando han pasado dos semanas y media nadie se hace responsable.   

El supermercado tenía "el rótulo" respectivo (es el de la foto de esta entrada) y con ello seguramente sus dueños y gerentes se sienten libres de responsabilidad porque si no por qué otra razón hasta este momento no se han ni siquiera pronunciado al respecto y por el contario, la prensa nacional ha borrado de sus archivos el caso como por arte de ¿corrupto-magia?"

Les invito a que cada vez que vean uno de “los rotulitos en mención” intentemos terminar las frases, yo voy a terminar algunas de algunos de los mensajes que recuerdo:

La empresa no se hace responsable por sus bolsos olvidados en nuestra paquetería... Porque las personas que trabajan en ella y que nosotros hemos contratado son acaso ladronzuelos que se quedan con lo que la gente olvida.

La empresa no se hace responsable por pérdidas en su vehículo... porque los vigilantes armados que usted ve rondando su carro son acaso miembros de bandas roba carros y nosotros les contratamos y les permitimos portar armas en medio de nuestros clientes nada más para sentirnos protegidos de otros delincuentes de mayor accionar que intenten vaciar nuestras cajas fuertes.

La empresa no se responsabiliza por daños en su persona... ni en su moral ni en su integridad física, porque por encima de cualquier vida humana está nuestra imagen corporativa y nuestros eslogan de ventas y no vamos a permitir que por un "error en los procedimientos" aunque le hayan costado la vida a una persona se vea empañada nuestra posición en el mercado...


octubre 30, 2010

Por Karen Yamileth, en nombre de todas y todos

"Pero que quede constancia
de que la voz de la justicia
nadie la puede matar".  Mons. Romero

No puedo describir las emociones de esta noche y el orgullo que me da ser parte de Kali Naualia, formado por un grupo de mujeres y lesbianas del más alto nivel humano, ético, moral y guerrero.

Hoy estuve al borde del llanto cuando llegué al Súper Selectos de Mejicanos y vi que no eran ni las 7:00 de la noche y ya estaba cerrado.  Un rato antes unas y unos en nombre de muchas y muchos, mujeres la mayoría y feministas todas y todos, reunidas y reunidos con la potestad que da la indignación, la solidaridad y la justicia, entraron en grupo a la sucursal de ese Súper donde el 14 de octubre una persona murió en un hecho del que hasta hoy la empresa y los medios se niegan hablar.     Luego de literalmente "llenar la carretilla"  se dirigieron a la caja y después de que habían pasado los poductos por la máquina registradora dijeron:  "no tenemos dinero para pagar", ahora ¿qué hacemos, nos va a llevar a un cuartito, tal como sucedió con Karen Yamileth Cordero el 14 de octubre cuando murió en este supermercado?.   Todo se paralizó, y entonces se leyó un manifiesto, y la sucursal fue cerrada.

Afuera estaba Saúl Montoya, esposo de Karen junto a las 2 hijas y el hijo de ambos (todos pequeños, menores de 7 años).   Con megáfono en mano se gritó pidiendo justicia, me emocionó muchísimo al ver como la gente que pasaba enfrente en sus carros pitaban en señal de apoyo y sacaba la mano con el dedo pulgar levantado.  "¡Justicia! Si nos tocan a una, nos tocan a todas".

Cuando escribí el post sobre la muerte de Karen Yamileth me surgió la duda de si tenía o no derecho a decir algo sobre la memoria de una persona que murió en circunstancias como esa y a quien lloran sus familiares. Decidí escribir a Saúl Montoya para poder publicarlo "autorizada".   La forma de encontrarlo fue por medio de su  facebook que encontré en la única nota que no desapareció de los medios y que estaba en el muro de "Política Stereo" y en dónde él pedía apoyo para que la muerte de su mujer no quede en el silencio que el Grupo Callejas y sus aliados los medios de comunicación de audiencias masivas la han sumido.

A raíz de ese contacto se me pidió invitarle a venir a la movilización, él accedió y esta noche tuve el gusto de conocerle.   Con un poco de temor y sin saber qué decir le saludé junto con  Laia quien estuvo en la acción dentro del súper y que fue quien me pidió que le invitase, hablando con él sentía por momentos que iba a llorar.  Cómo duele la pena reflejada en el rostro de la gente, aún me resuenan sus palabras cuando me dió las gracias y me dijo:
«Yo les agradezco mucho a todos por su apoyo, a mí nadie de ellos (señalando hacia el súper) me ha dicho nada más sobre lo que pasó».   
Y cuando con Laia hablamos de ayudarle con apoyo legal para poner una denuncia formal él respondió  «Gracias, hay un abogado que me está asesorando, me dijo que lo hace en nombre de los niños y que va hacer todo lo que esté a su alcance, pero tengo un problema, cuando él me pregunta '¿cuánto pide? yo no sé qué contestar porque no hay ningún dinero que pague todo lo que ella valía para mí», sus niñas y el niño jugaban a nuestro alrededor, acaso sin enterarse bien de qué es lo que estaba sucediendo allí.

Este día no ha sido uno como todos. Antes si la Tele Corporación Salvadoreña, El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica no lo decían era como si "no había sucedido".     HOY: Si no lo dicen no importa, el pueblo tiene voz propia. Ya no somos las y los sin voz. Esta noche hace historia: El Súper cerró muchas horas antes de la hora de siempre y ahora lo saben: Si tocan a una nos tocan a todas. No más muertes en silencio para tapar "la imagen" de un "poderoso".

Dentro del Súper se leyó el siguiente manifiesto:

Hoy comienza el  Boicot a la empresa Súper Selectos por la muerte de Karen Yamileth Cordero Quintanilla. Tenía 23 años. Muchas historias se podrían escribir para hablar de las razones que la condujeron a este callejón sin salida. Pero, no es tarea nuestra hablar por ella, sobretodo cuando le arrancaron de golpe la posibilidad de hablar por su propia voz. Sin embargo, Karen Yamileth nos recuerda una vez más las miles y miles de historias que llevamos dentro. Como mujeres de diversas procedencias, clases y etnias sabemos lo difícil que es llegar a final de mes, mantener a una familia ya sea de hijos e hijas, como de colectivos que queremos mantenernos juntas. Karen Yamileth no era un ser aislado del mundo y su vida es la vida de muchas otras mujeres de El Salvador. Sin posibilidades de trabajo digno, con sueldos abusivos que violentan nuestros cuerpos a través de jornadas laborales que rozan la esclavitud. Sin posibilidades de una educación que nos permita desarrollarnos como sea que imaginamos crecer; con un estado sin el valor de la salud y con un acceso a viviendas indignas. Nos preguntamos si la vida es el precio que tenemos que pagar por esta  “democracia” que tanto representamos.  Y si, ante esta realidad de mayorías, nos ofrecen algo para cambiar las cosas.

La solución de los “estados democráticos”, hasta la fecha: “más ejércitos y seguridad privada en las calles” disque para luchar contra la delincuencia, para devolvernos la libertad. Pero ¿qué libertad?

Hombres con licencia para reprimir al pueblo bajo el escudo de las armas. Hombres de uniforme que tras su apariencia comparten los mismos problemas que la mayoría. La historia se repite. Los que ostentan el poder, mandan a los pobres a poner sus cuerpos, estén estos dentro de uniformes y carguen fusiles o sean cuerpos de mujer joven pobre  ¿O es que los que trabajan en los servicios de seguridad no tienen los mismos problemas que todas nosotras?

Hoy ya no nos creemos este cuento de hadas.  La seguridad no está para mantener el orden, sino para restablecer o proteger los intereses y los valores que ha pactado un grupo de “élite”. Está para proteger al capital y silenciar con violencia nuestro merecido grito por el derecho a la dignidad. Están para hacerte sentir sospechosa de ser pobre, joven y no tener ninguna expectativa. Por ser mujer y haber nacido en una sociedad machista donde tan sólo eres un objeto sexuado sin poder de decisión sobre tu vida. Están para militarizar nuestra cotidianidad, justificando la pérdida del sentido de la vida y el placer.

Si hemos de buscar culpables por lo sucedido el día 14 de Octubre del 2010, busquémoslo en el gobierno que nos desampara ante tanta violación sobre nuestros cuerpos, busquémoslo en las mal llamadas “empresas de seguridad” que se han convertido en el negocio del siglo para unos pocos, y no precisamente para sus trabajadores, busquémoslo en los medios de incomunicación que silencian este y otros hechos con tal de proteger los intereses del pez gordo, y sobretodo busquémoslo en el capital disfrazado de “empresario” que actúa con el  poder que le da el dinero para silenciar y librarse de su complicidad en un crimen, la muerte de Karen Yamileth Cordero Quintanilla.

Hoy las aquí presentes queremos una respuesta por parte del Gobierno y por parte del empresario Don Francisco Javier Calleja Malaina, dueño del Súper Selectos ante tal acto de violencia.
  
¡PORQUE SI NOS TOCAN A UNA, NOS TOCAN A TODAS!

Hoy nos levantamos en este acto para decir que no necesitamos más seguridad, no queremos militarizar nuestra vida cotidiana, lo que necesitamos es más trabajo, salud, educación y vivienda para todas y todos.


Y ya con las puertas del súper ya cerradas,  megáfono en mano Marielos Olivo (integrante de Kali Naualia) leyó el siguiente poema que arrancó risas e hizo salir el llanto y que fue escrito por Nora Méndez, ardmirable poeta del pueblo que también tiene voz como la hemos tenido quienes estuvimos allí esta noche, porque ya no somos más "seres sin voz" como antes, ahora si la prensa quiere callar (para proteger los intereses de sus clientes) nosotros podemos gritar muy fuerte para que la verdad sea escuchada en nuestro país y en el resto del mundo. Muchas gracias por el apoyo en nombre e la verdad, la justicia y la solidaridad.  

Hoy voy a invitar a la esperanza a que venga a dormir conmigo y con ella abrazándome quiero soñar que las utopías todavía tienen vigencia:  ¡el pueblo unido, jamás será vencido!.


 Por Nora Méndez,  poeta salvadoreña que me envió la versión final de su poema para que la pueda compartir con todas y todos ustedes.  Muchas gracias Norita por escribirlo y mover con él las fibras de nuestra conciencia.

Súper Credo.
 En un hecho súper confuso
en un lugar súper selecto
se dio un hecho súper violento
donde súper empleados y un súper empresario
se comportaron súper canallas
súper malvados
súper cínicos
frente a la súper tragedia de los súper desempleados
súper pobres y súper marginados
que no tienen súper poderes para comprar súper productos
ni pagar súper precios o aprovechar súper ofertas
y súper medios de comunicación súper callaron
porque son súper idénticos,
súper cómplices e indolentes
y están súper aculerados
por los 4 súper fantásticos que aprobaron el súper 191
que sentencia cárcel al que se atreva a súper dañar la honra de los súper intocables nacionales
como súper empresarios o súper diputados
que súper enojados van a interpelar a un súper economista por decirles una cuantas súper verdades
estamos súper jodidos con estos súper tiranos
que se hartan súper kriptonita
fuera y dentro de las instituciones del Estado

yo propongo además de súper entristecernos,
y súper indignarnos
mejor súper encachimbarnos
y dar la espalda a los súper violentos
a los súper eléctricos
a los súper bárbaros
convertirnos en una raza de súper críticos
que supervisen todos sus gastos
y no inviertan su pobre salario o sudadas remesas
en establecimientos del súper sistema nonsolidario
que es mejor comprar en la acera
o bajar de vez en cuando al mercado
y plantar tomates y hacer nuestra huerta casera
que darle más vara a los súper vampiros
de súper empresarios que súper evaden impuestos
y súper reciben prebendas
para súper matarnos.

octubre 24, 2010

¡Justicia para Karen Yamileth!

El jueves 14 de octubre Karen Yamileth, una muchacha de 23 años entró al Súper Selectos de Mejicanos, fue sorprendida supuestamente intentando robar unas pastas de dientes... la detuvieron, ella envió a su pequeña hija que la acompañaba a pedir dinero a su padre que no había entrado al súper para pagar por las pastas... cuando la niña regresó con un billete de $20.00 que le había entregado su papá y preguntó por su mamá al vigilante que las custodiaba cuando ella salió (tan sólo unos minutos antes) el vigilante la golpeó y le dijo que se fuera que su mamá ya iba a salir.   La verdad era que en esos minutos que pasaron entre la salida de la niña y su regreso  Karen fue metida en un cuarto donde hay cables de alta tensión, allí se produjo una descarga de energía y ella murió.

Murió?, Cómo así?
Pero alguien puede explicar de qué se trata esto?.  

En El Salvador alguien muere por un hecho que si bien no es aplaudible, no es ni por asomo un motivo para siquiera imaginar que alguien merezca morir como consecuencia... y eso es tan sólo el principio, lo más horrendo ha sido la muerte de una chica de 23 años que deja 3 hijos en la orfandad pero le sigue muy de cerca en horror e injusticia el hecho de todo el silencio alrededor.   

La prensa nacional tanto escrita como en TV y radio simplemente calla.   La ciudadanía que gusta de al menos hacer bulla por medio de los estados en FB como es la  costumbre moderna ahora no dicen ni pío, las organizaciones de mujeres que abogan para luchar contra el feminicidio también han callado y como una golondrina sola (incapaz como sabemos de hacer verano)  algún medio de esos "independientes" han intentado franquear el muro pero parece de acero... Los medios han creado una muralla que rodea herméticamente el caso, tanto los guardias del Súper Selectos de Mejicanos que fueron responsabilizados del hecho como la gerente que fue inculpada por callar por muchas horas lo sucedido están ya en libertad desde hace días y los medios siguen callando y cuando como ciudadana común intento hablar del caso a menudo la respuesta es la misma:  cuál muchacha? no he sabido nada... 

Medios de comunicación basura los que tenemos en este país.   Polarización mierda que nos adormece.   Sentido de superioridad estúpido que nos acomete y hace pensar (por ejemplo a mucha gente que ha escrito en el muro de FB donde sí circuló la noticia por un rato) que "con eso van aprender los ladrones a no andar robando".    Ceguera galopante, de eso adolece nuestra hipócrita sociedad y por eso a menudo somos incapaces de pensar más allá de nuestras pobres realidades donde todo sucede tras el telón.   

Karen Yamileth murió por ser pobre, por ser mujer (por mis calzones que si fuera hombre no la habría sido tratado igual y ahora no estaría muerta), por ser hija de una sociedad desigual y excluyente que coloca a muchísimos de sus ciudadanas y ciudadanos a menudo ante la elección robar o morir...
  
No digo que todos roben, ni que robar esté bien, nada más digo que todo tiene una causa y no todos los que roban (ladrones y ladronzuelos) en este país son miembros de bandas organizadas.   Aquí hay gente que roba (o comete otros delitos) por hambre aunque no lo queramos creer.  Y como dice la canción a la que hago alusión en mi post anterior:  "Cuando un hombre debe más de lo que come Se entiende que entonces la teoría falló".    

Una mujer entra a un Súper e intenta llevarse unas pastas dentales -acaso sin pagar-.  Unos minutos después está muerta.

Ella no estaba armada, eso no era un asalto a pistola alzada.  Aquello si no me equivoco es lo que corresponde en materia legal a un "hurto" y como ni se los había llevado porque la agarraron como quien dice "en el acto" pues vaya usted a saber que en este país se la podría haber acusado de intento pero no del hecho consumado.   En todo caso,  el hurto en este país no es motivo para una condena de muerte.  Tampoco el asesinato, ni ser miembro de una banda de narcos, o de un grupo de políticos corruptos, ni pertenecer a una pandilla, ni matar a un hijo o alguien más lo es, tampoco ser gay, lesbiana o adúlteros, tampoco por vestir muy corto o por no usar sombrero, ni por comer mucho o por comer muy poco, no hay pena de muerte por ninguna causa en este país al contrario de como sucede en otros, pero al parecer ser pobre, ser mujer, defenderse como tal vez lo hizo Karen Yamileth, estar sola y a merced de "poderosos armados" que cuidan los intereses de "otros poderosos" sí que lo es.  

No hay ninguna palabra que ahora pueda devolver la vida a esta madre de tres hijos que ahora van a crecer sin ella.   No hay quien devuelva los años que le quedaban por vivir a alguien que con 23 empezaba su vida...

Pero yo soy de las que piensa que aunque lo fundamental no cambie HAY QUE ALZAR LA VOZ Y DECIR BASTA.   NO MÁS AGRESIONES SIN PROTESTA.  NO MÁS MUERTES QUE SE QUEDAN EN EL SILENCIO!.

Aquí está mi voz que grita este día: 

¡¡JUSTICIA PARA KAREN YAMILETH Y SU FAMILIA!!

octubre 08, 2010

Parecen duendes, niños sin infancia y sin pastel...

Cuando un hombre debe más de lo que come
Se entiende que entonces la teoría falló

porque aferrada y gorda la ambición respira
en otra barriga, en otra mansión.  A. Filio


La media noche del viernes 1 de octubre me fui a la cama después de  una semana intensamente lluviosa, muy cansada, muy trasnochada y en la que cada día mirar el cielo e intentar predecir si el sábado iba a seguir lloviendo o no se volvió casi una obsesión... 

Antes de irnos a dormir con la Dani dejamos cada cosa y cada paquete listo para la jornada del día siguiente pero aún así yo no podía dormir.  Recordaba las distintas cosas que habían hecho posible el cansancio de esa noche y lo que teníamos organizado para que sucediera en unas cuántas horas.

Los pensamientos iban y venían de una manera tan veloz que en algún momento preferí dirigirme al Dios en el que creo para intentar bajar el nivel de estrés que me tenía sin poder dormir… Así con un tono entre amenazante y suplicante bien conocido entre nosotros le dije  «Bueno pues, por nuestra parte ya hicimos lo que nos toca, está todo listo para mañana así que hay ve vos cómo se pone el clima con respecto a la lluvia». Y me dormí...  

Al despertar el sábado tempranito abrí la puerta corriendo  para ver el  cielo y octubre soplaba con fuerza, la lluvia se había ido del todo y el cielo  empezaba  a vestirse de azul.  Conforme  fueron pasando las horas el azul era cada vez más intenso y los mensajes en mi celular de amigas y amigos decían:   
¡QUÉ DÍA MÁS AZUL! 

Manejando hacia la ciudadela Don Bosco a recoger algunas cosas que nos prestaron, mientras atravesaba el viejo barrio San Sebastián en Ciudad Delgado en un momento la brisa me acarició de tal forma que viendo el cielo azul y los árboles moverse pensé que  esa era la manera en que ese Dios en el que creo y al que suelo llamar "Madre" me respondía en el mismo tono al que se le suele contestar a una hija caprichosa que pone condiciones cuando pide algo y se me ocurrió en ese momento que me decía algo así como  «¿así de azul está bien niña Mary o le ponemos otra capita (de azul)?».

Y así fue... bajo un cielo azul nos metimos para realizar  en el Parque de la colonia Centro América la primera "Gran tarde deportiva" que rematamos con una rifa, una serie de presentaciones musicales y la venta de comidas y bebidas para quienes nos visitaron. Todo a favor de FUNDALIVRES, una organización que trabaja sin descanso por la causa de los niños que viven en las calles de San Salvador y más allá.

A veces es necesario entrar en contacto con algunas realidades para que nuestra mirada avance y llegue a los sitios donde la vida es un milagro de cada día...  

Hoy quiero agradecer a la vida por Fabiola Meléndez, a quien conocí hace muchos años en nuestros tiempos militando en grupos de jóvenes en la iglesia y a quien he vuelto a encontrar después de muchos años, por el ejemplo de su vida que lucha por la causa en la que creé:   Liberar la vidas de niños (y niñas quiera Dios algún día también) que viven en situación de calle.  

"Cuando un hombre debe más de lo que come, se entiende que entonces la teoría falló" nos canta Alejandro Filio, para mí hoy por hoy esas palabras tienen más significado que nunca.  Cuando un niño es abandonado, abusado y dejado a su suerte por el mundo adulto, cuando un niño es invitado a tomar decisiones que no le corresponden por su edad, que no puede ni debe porque la madurez aún no le alcanza...  para mí no hay teorías ni explicaciones que valgan: todas fallan si no nos llevan a la acción que vaya transformando esa triste e injusta realidad.

Por estos países estamos acostumbrados a ver a los chicos en los semáforos, endrogándose y pidiendo unas monedas.   Cerramos las ventanas para que no nos roben, pensamos que "eses chicos tan sucios" no deberían estar allí, pero ¿alguna vez nos preguntamos por qué están, quiénes son responsables por ellos, quién o quiénes pueden cambiar su injusta realidad?

El mundo adulto de estos tiempos creé tener muchas de las respuestas a las interrogantes de la vida... y quizá las tenga, lástima que nada más sean teorías...

Mientras por el mundo se forman mesas de discusión para “desde allí” intentar aplacar el hambre y la pobreza, cada día más chicos son tirados a la calle para sobrevivir a su suerte.   Desde nuestras ventanas de vidrio les vemos y seguimos de largo guiados por una naturalización alarmante de su condición.

Este día escribo este post en nombre de las niñas y niños "de la calle" que miran pasar la vida desde sus esquinas... que desean como cualquier niño o niña del mundo la protección que les ha sido negada, y que son permeables al amor cuando se les otorga sincera y desinteresadamente como cualquier otro ser humano del mundo.

Hace muchos años el grupo guatemalteco Alux Nahual, cantaba a ritmo de rock (y en relación al tema de los niños habitantes de las aceras en estos países): “es un niño como otro cualquiera, sólo que sin una linda escuela,  dale un libro y tocará una estrella… crecerá!”

Cuánta verdad en esas palabras!.   Mi amiga Fabiola es una mujer de 32 años, está casada y tiene dos hijas.  Sin embargo la lucha por la justicia no se quedó como un recuerdo de sus años juveniles.  Actualmente lleva la dirección del Hogar Amigos para Siempre que donde 17 chicos tienen la oportunidad de cambiar sus vidas luego de haber vivido largos años  en la calle.    

Gracias a este reencuentro, con algunos amigos y amigas nos hemos unido con la firme decisión de ayudar a fin de que este hogar pueda seguir adelante con crisis y sin ella; porque al derecho de vivir una vida digna no se le puede poner precio.  Tenemos el ánimo, hay muchos caminos, vamos a ver hasta dónde llegamos!

Miles de niñas y niños habitan en las calles en El Salvador, desde edades muy tempranas son buscados por pedófilos que les suben a sus carros de lujo y les abusan sexual y físicamente en casas y hoteles.   Esa es la realidad de muchos de los niños y las niñas que vemos vendiendo cualquier cosa por las calles.   Esa es la realidad de la que no hablan a menudo las estadísticas.

Más allá de los números están los nombres y rostros de la infancia que sólo pide se les deje ser niños mientras llega el momento de crecer y como adultos enfrentar las decisiones y la vida.

El mundo adulto es responsable de sus niñas y niños, quien quiera ver que vea y quien se sienta libre de culpa... que se atreva arrojar las piedras.

Nos enchufamos, gracias!


imagenes contadores

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