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octubre 30, 2010

Por Karen Yamileth, en nombre de todas y todos

Posted on 22:51 by María Ofelia ZP

"Pero que quede constancia
de que la voz de la justicia
nadie la puede matar".  Mons. Romero

No puedo describir las emociones de esta noche y el orgullo que me da ser parte de Kali Naualia, formado por un grupo de mujeres y lesbianas del más alto nivel humano, ético, moral y guerrero.

Hoy estuve al borde del llanto cuando llegué al Súper Selectos de Mejicanos y vi que no eran ni las 7:00 de la noche y ya estaba cerrado.  Un rato antes unas y unos en nombre de muchas y muchos, mujeres la mayoría y feministas todas y todos, reunidas y reunidos con la potestad que da la indignación, la solidaridad y la justicia, entraron en grupo a la sucursal de ese Súper donde el 14 de octubre una persona murió en un hecho del que hasta hoy la empresa y los medios se niegan hablar.     Luego de literalmente "llenar la carretilla"  se dirigieron a la caja y después de que habían pasado los poductos por la máquina registradora dijeron:  "no tenemos dinero para pagar", ahora ¿qué hacemos, nos va a llevar a un cuartito, tal como sucedió con Karen Yamileth Cordero el 14 de octubre cuando murió en este supermercado?.   Todo se paralizó, y entonces se leyó un manifiesto, y la sucursal fue cerrada.

Afuera estaba Saúl Montoya, esposo de Karen junto a las 2 hijas y el hijo de ambos (todos pequeños, menores de 7 años).   Con megáfono en mano se gritó pidiendo justicia, me emocionó muchísimo al ver como la gente que pasaba enfrente en sus carros pitaban en señal de apoyo y sacaba la mano con el dedo pulgar levantado.  "¡Justicia! Si nos tocan a una, nos tocan a todas".

Cuando escribí el post sobre la muerte de Karen Yamileth me surgió la duda de si tenía o no derecho a decir algo sobre la memoria de una persona que murió en circunstancias como esa y a quien lloran sus familiares. Decidí escribir a Saúl Montoya para poder publicarlo "autorizada".   La forma de encontrarlo fue por medio de su  facebook que encontré en la única nota que no desapareció de los medios y que estaba en el muro de "Política Stereo" y en dónde él pedía apoyo para que la muerte de su mujer no quede en el silencio que el Grupo Callejas y sus aliados los medios de comunicación de audiencias masivas la han sumido.

A raíz de ese contacto se me pidió invitarle a venir a la movilización, él accedió y esta noche tuve el gusto de conocerle.   Con un poco de temor y sin saber qué decir le saludé junto con  Laia quien estuvo en la acción dentro del súper y que fue quien me pidió que le invitase, hablando con él sentía por momentos que iba a llorar.  Cómo duele la pena reflejada en el rostro de la gente, aún me resuenan sus palabras cuando me dió las gracias y me dijo:
«Yo les agradezco mucho a todos por su apoyo, a mí nadie de ellos (señalando hacia el súper) me ha dicho nada más sobre lo que pasó».   
Y cuando con Laia hablamos de ayudarle con apoyo legal para poner una denuncia formal él respondió  «Gracias, hay un abogado que me está asesorando, me dijo que lo hace en nombre de los niños y que va hacer todo lo que esté a su alcance, pero tengo un problema, cuando él me pregunta '¿cuánto pide? yo no sé qué contestar porque no hay ningún dinero que pague todo lo que ella valía para mí», sus niñas y el niño jugaban a nuestro alrededor, acaso sin enterarse bien de qué es lo que estaba sucediendo allí.

Este día no ha sido uno como todos. Antes si la Tele Corporación Salvadoreña, El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica no lo decían era como si "no había sucedido".     HOY: Si no lo dicen no importa, el pueblo tiene voz propia. Ya no somos las y los sin voz. Esta noche hace historia: El Súper cerró muchas horas antes de la hora de siempre y ahora lo saben: Si tocan a una nos tocan a todas. No más muertes en silencio para tapar "la imagen" de un "poderoso".

Dentro del Súper se leyó el siguiente manifiesto:

Hoy comienza el  Boicot a la empresa Súper Selectos por la muerte de Karen Yamileth Cordero Quintanilla. Tenía 23 años. Muchas historias se podrían escribir para hablar de las razones que la condujeron a este callejón sin salida. Pero, no es tarea nuestra hablar por ella, sobretodo cuando le arrancaron de golpe la posibilidad de hablar por su propia voz. Sin embargo, Karen Yamileth nos recuerda una vez más las miles y miles de historias que llevamos dentro. Como mujeres de diversas procedencias, clases y etnias sabemos lo difícil que es llegar a final de mes, mantener a una familia ya sea de hijos e hijas, como de colectivos que queremos mantenernos juntas. Karen Yamileth no era un ser aislado del mundo y su vida es la vida de muchas otras mujeres de El Salvador. Sin posibilidades de trabajo digno, con sueldos abusivos que violentan nuestros cuerpos a través de jornadas laborales que rozan la esclavitud. Sin posibilidades de una educación que nos permita desarrollarnos como sea que imaginamos crecer; con un estado sin el valor de la salud y con un acceso a viviendas indignas. Nos preguntamos si la vida es el precio que tenemos que pagar por esta  “democracia” que tanto representamos.  Y si, ante esta realidad de mayorías, nos ofrecen algo para cambiar las cosas.

La solución de los “estados democráticos”, hasta la fecha: “más ejércitos y seguridad privada en las calles” disque para luchar contra la delincuencia, para devolvernos la libertad. Pero ¿qué libertad?

Hombres con licencia para reprimir al pueblo bajo el escudo de las armas. Hombres de uniforme que tras su apariencia comparten los mismos problemas que la mayoría. La historia se repite. Los que ostentan el poder, mandan a los pobres a poner sus cuerpos, estén estos dentro de uniformes y carguen fusiles o sean cuerpos de mujer joven pobre  ¿O es que los que trabajan en los servicios de seguridad no tienen los mismos problemas que todas nosotras?

Hoy ya no nos creemos este cuento de hadas.  La seguridad no está para mantener el orden, sino para restablecer o proteger los intereses y los valores que ha pactado un grupo de “élite”. Está para proteger al capital y silenciar con violencia nuestro merecido grito por el derecho a la dignidad. Están para hacerte sentir sospechosa de ser pobre, joven y no tener ninguna expectativa. Por ser mujer y haber nacido en una sociedad machista donde tan sólo eres un objeto sexuado sin poder de decisión sobre tu vida. Están para militarizar nuestra cotidianidad, justificando la pérdida del sentido de la vida y el placer.

Si hemos de buscar culpables por lo sucedido el día 14 de Octubre del 2010, busquémoslo en el gobierno que nos desampara ante tanta violación sobre nuestros cuerpos, busquémoslo en las mal llamadas “empresas de seguridad” que se han convertido en el negocio del siglo para unos pocos, y no precisamente para sus trabajadores, busquémoslo en los medios de incomunicación que silencian este y otros hechos con tal de proteger los intereses del pez gordo, y sobretodo busquémoslo en el capital disfrazado de “empresario” que actúa con el  poder que le da el dinero para silenciar y librarse de su complicidad en un crimen, la muerte de Karen Yamileth Cordero Quintanilla.

Hoy las aquí presentes queremos una respuesta por parte del Gobierno y por parte del empresario Don Francisco Javier Calleja Malaina, dueño del Súper Selectos ante tal acto de violencia.
  
¡PORQUE SI NOS TOCAN A UNA, NOS TOCAN A TODAS!

Hoy nos levantamos en este acto para decir que no necesitamos más seguridad, no queremos militarizar nuestra vida cotidiana, lo que necesitamos es más trabajo, salud, educación y vivienda para todas y todos.


Y ya con las puertas del súper ya cerradas,  megáfono en mano Marielos Olivo (integrante de Kali Naualia) leyó el siguiente poema que arrancó risas e hizo salir el llanto y que fue escrito por Nora Méndez, ardmirable poeta del pueblo que también tiene voz como la hemos tenido quienes estuvimos allí esta noche, porque ya no somos más "seres sin voz" como antes, ahora si la prensa quiere callar (para proteger los intereses de sus clientes) nosotros podemos gritar muy fuerte para que la verdad sea escuchada en nuestro país y en el resto del mundo. Muchas gracias por el apoyo en nombre e la verdad, la justicia y la solidaridad.  

Hoy voy a invitar a la esperanza a que venga a dormir conmigo y con ella abrazándome quiero soñar que las utopías todavía tienen vigencia:  ¡el pueblo unido, jamás será vencido!.


 Por Nora Méndez,  poeta salvadoreña que me envió la versión final de su poema para que la pueda compartir con todas y todos ustedes.  Muchas gracias Norita por escribirlo y mover con él las fibras de nuestra conciencia.

Súper Credo.
 En un hecho súper confuso
en un lugar súper selecto
se dio un hecho súper violento
donde súper empleados y un súper empresario
se comportaron súper canallas
súper malvados
súper cínicos
frente a la súper tragedia de los súper desempleados
súper pobres y súper marginados
que no tienen súper poderes para comprar súper productos
ni pagar súper precios o aprovechar súper ofertas
y súper medios de comunicación súper callaron
porque son súper idénticos,
súper cómplices e indolentes
y están súper aculerados
por los 4 súper fantásticos que aprobaron el súper 191
que sentencia cárcel al que se atreva a súper dañar la honra de los súper intocables nacionales
como súper empresarios o súper diputados
que súper enojados van a interpelar a un súper economista por decirles una cuantas súper verdades
estamos súper jodidos con estos súper tiranos
que se hartan súper kriptonita
fuera y dentro de las instituciones del Estado

yo propongo además de súper entristecernos,
y súper indignarnos
mejor súper encachimbarnos
y dar la espalda a los súper violentos
a los súper eléctricos
a los súper bárbaros
convertirnos en una raza de súper críticos
que supervisen todos sus gastos
y no inviertan su pobre salario o sudadas remesas
en establecimientos del súper sistema nonsolidario
que es mejor comprar en la acera
o bajar de vez en cuando al mercado
y plantar tomates y hacer nuestra huerta casera
que darle más vara a los súper vampiros
de súper empresarios que súper evaden impuestos
y súper reciben prebendas
para súper matarnos.

1 Response to "Por Karen Yamileth, en nombre de todas y todos"

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Anónimo Says....

Hola, desde este lado de la bella Centro América que ha pesar de todo el dolor, la imaginación, creatividad no la apagan...al contrario como bien comentas ya no somos las sin voz y poemas como este creativo, que nos toma la conciencia de sorpresa y nos grita en la cara también, lo que hacemos en el día a día, como nosotras colaboramos al crecimiento de unos cuantos.
Lamento siempre que tiene que morír alguien para que reaccionemos y hagamos un alto...para reflexionar...pero tambien actuar.
abrazos fraternos y solidarios
lidia

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Gracias,
Ma. Ofelia

Nos enchufamos, gracias!


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