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febrero 02, 2007

5 de febrero de 2007. Había una vez en la frontera...

Posted on 7:51 by María Ofelia ZP

Entre montañas y ríos, cada lunes y cada viernes, las energías se concentran en un lugar que marca el límite entre dos países hermanos, la gente viene desde lugares lejanos y va dando vida con su presencia a una feria que propicia no sólo el comercio sino "el encuentro" entre personas que comparten alli trabajo, tiempo y esfuerzo así como también sus pensamientos, sentimientos y emociones, en un intercambio muy particular que para quienes podamos verlo o imaginarlo, es sin duda una oportunidad para poner a prueba nuestras más arraigadas teorías sobre la vida y crecer hombro a hombro, por medio de la herramienta más eficaz para hacernos mejores personas: por medio del encuentro profundo con otras almas.

Vaya pues... desde mi punto de vista, existen miles y miles de ocupaciones en el mundo mediante las cuales los seres humanos intentamos "ganarnos la vida"... en referencia a ello, sin pretender que esto sea una verdad absoluta, creo que hay distintas maneras de ver esas ocupaciones y mi mente divaga muchas veces al escuchar hablar a la gente que conozco sobre sus respectivos trabajos... así, particularmente pienso que respecto entre muchas otras categorías, bien podriamos simplificar agrupandoles en las siguientes tres: 1) quienes piensan dedicarse "lo que han querido hacer", es decir, trabajan en lo que han elegido (a veces por ser lo fruto de lo que estudiaron), les gusta, les apasiona, y les realiza... b) Quienes creen hacer "lo que se puede" es decir, no necesariamente lo eligieron, ni les gusta, ni les apasiona ni les realiza pero... riende efecto: paga. Y, por último, c) Quienes creen hacer lo que el destino les ha condicionado a hacer...

En todos los casos para mi, siempre existe la posibilidad de múltiples y variadas combinaciones de los tres, creo que no existe ningún trabajo (en el entendido de "ocupación retribuida" que nos arroja el diccionario) que no implique un poco elección, de condicionamiento fortuito al medio, al país, al contexto político y social de una ciudad en una época determinada..., que se realice sin esperar recibir nada (aunque esto sea simplemente un techo y el pan nuestro de cada día), y tampoco, que no esté ligado aunque sea tantito a un toque del destino que nos colocó en el lugar y la hora correcta cuando en un lugar X se precisaba expresamente los servicios de una persona "X" que, vaya suerte, correspondía totalmente al perfil que más acertadamente puede describir nuestras preparación, expereiencia y habilidades.

Pues bien, al respecto, después de casi 15 años de vida laboral activa, puedo decir que mis trabajos han estado siempre salpicados de un poco todo lo anterior, en ellos he encontrado espacios para realizarme y desarrollarme y he apendido paso a paso a madurar, creo que han sido sobre todo 15 años de educación para la vida (actual y futura) y todo ello gracias a mucha gente con la que he tenido ocasión de compartir trozos de vida durante los cuales marcaron mi alma... Sin embargo, hoy quiero compartir, esto a lo que yo llamo "había una vez en la frontera" y que es un poquito de esas cosas que escucho y aprendo con la gente que viene cada lunes y cada viernes (vaya usted a saber desde hace cuánto tiempo) a comercializar diferentes productos a una de las fronteras que marca límite entre El Salvador y Guatemala, ésta, la que está 2 kilómetros después de "Candelaria" en el departamento de Santa Ana: La frontera de San Cristóbal.

Son tantas las cosas que alli se viven que para mi es como una necesidad contarlas, pero claro, para no aburrir siempre a las personas que me prestan sus oidos o sus ojitos al leer las cosas que pasan por mi cabeza, entonces voy a ir escribiendo lo que mis oidos oyen y mis ojos miran aqui, en este blog, en un apartado que espero poder ordenar (cuando termine de entender cómo funciona esto de los blogs...jeje).

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Ma. Ofelia

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